Hay muchas maneras de cocinar un huevo, pero los fritos son un auténtico manjar al que es difícil resistirse. Son económicos, saludables y eso de que suben el colesterol es un mito. De acuerdo a los nutricionistas, tiene unos 200 miligramos de esta molécula, lo que le llevó al destierro, pero también es un producto muy pobre en ácidos grasos saturados (los malos) y alto en poliinsaturados, las grasas esenciales y que hay que incluir en la dieta.

Tampoco es necesario tener grandes conocimientos de cocina para hacerlos. La clave está en tener una buena sartén para que no se peguen, pero no siempre ocurre. 

Lo primero que se necesita es una sartén antiadherente. Y aunque en algunas las instrucciones invitan a no usar aceite, hay que tener cuidado: lo recomendable es poner una mínima cantidad. 

Lograr que salga bien en una sartén nueva apenas tiene misterio. Pero si las que hay en casa tienen unos años, ojo. Puede que se peguen pero, también, indicará que ha llegado el momento de cambiarlas por otras que resistan esta prueba.

Ingredientes

  • Huevo
  • Aceite para freír o manteca
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración

  1. Colocar tres cucharadas de aceite o 30g de manteca en la sartén y llevar a fuego medio.
  2. Dejar fundir la grasa hasta que comience a chisporrotear cuando se vierta una gotita de agua. Este truco se emplea para saber si la temperatura del aceite es la adecuada para cocinar el huevo frito perfectamente.
  3. Romper el huevo suavemente para que no se deshaga la yema y dejarlo caer sobre la manteca o el aceite.
  4. Bajar el fuego a mínimo y dejar que se cocine la clara. Cuando esta misma se presente ya blanca pero aún se perciba visualmente que está cruda, echar ½ cucharadita de agua sobre la sartén y cubrirla con su correspondiente tapa para que se cocine la yema y la clara se vuelva más firme.
  5. Retirar el huevo frito con una espumadera.
  6. Servir de inmediato y acompañarlo con pan fresco o tostado, arroz, bifes con cebolla, fideos blancos, salchichas, milanesas o simplemente solo.