Es una excelente manera de conseguir que quienes no son demasiado aficionados a las ciruelas, las coman. La cocción al horno cambia su textura y, la mezcla con el crumble, las vuelve más apetitosas. La combinación del crujiente del crumble con el casi-puré de ciruelas es insuperable.

Ingredientes:

200 gr de harina 0000

50 gr de avena arrollada

100 gr de manteca fría

80 gr de azúcar

5 ciruelas rojas

50 g de vino blanco dulce, whisky o coñac.

1 cucharada  de fécula de maíz

1 cucharada de azúcar (opcional).

Preparación:

Comenzamos por elaborar la mezcla del crumble, así la podremos dejar reposar en la frío unos minutos antes de necesitarla para cubrir la fruta. Mezclamos en un bowl la harina, la avena, el azúcar y la manteca cortada en cubos. Trabajamos con las yemas de los dedos hasta homogeneizar y conseguir una textura similar a migas de pan. La dejamos reposar en la heladera.

Mientras tanto, pelamos las ciruelas y las cortamos en gajos de un tamaño lo más similar posible. Colocamos la ciruela en una fuente de horno pequeña. Si las ciruelas nos resultan demasiado ácidas, espolvoreamos con una cucharada de azúcar.

Mezclamos el vino blanco, el whisky o el coñac (lo que tengas) con la fécula de maíz, removiendo para que no queden grumos, y lo vertemos sobre la ciruela. De esta manera, al cocerse, el jugo de la ciruela formará una crema junto a la fécula, quedando la preparación más untuosa y sabrosa.  

Esparcimos el crumble sobre la ciruela, procurando que cubra toda la superficie. Presionamos levemente con una cuchara e introducimos la fuente en horno pre-calentado a 180 º C y cocemos durante 30 minutos o hasta que la superficie adquiera un tono dorado.

Dejamos reposar unos minutos antes de servir.

Por: Môm Pastelería con diseño by Jimena Garcia Zapata