Uno de los libros de Sombrero Azul.

Flor Mestre es ilustradora, maquetadora y diseñadora gráfica. Laura Martín Osorio es profe de Lengua y Literatura. Tiene una maestría en literaturas y culturas comparadas en Córdoba, y actualmente cursa el Doctorado en Letras en la UNCuyo.

Juntas crearon la Editorial Sombrero Azul en Mendoza, desde donde trabajan para acercar a los niños, sin importar las condiciones económicas, materiales de lectura y recreación respetuosos, atractivos, participativos e interactivos.

Para ello, apelan a volver a lo artesanal. Creen en la necesidad y el derecho de todas las infancias a acceder a la cultura y a la literatura. Para ellas, vale la pena trabajar colaborativamente con autores y escritores para lograrlo.

Visitaron la redacción de El Sol, con una valija llena de sueños para mostrar, y nos contaron todas sus aventuras con la editorial.

Las creadoras de Sombrero Azul.

– ¿Cómo y cuándo surge la editorial?

Laura Martín Osorio: Surge en el 2021, por una propuesta que nos hizo Mariposa Posa, una convocatoria para cumplir un deseo personal de editar sus propios libros. Nosotras no nos conocíamos en persona, pero las dos la conocíamos a ella, porque nos había convocado para trabajar en una de sus novelas, “Conspiración China“. A Flor para diseñar la contratapa y a mí para escribirla. Ella nos propuso hacer una editorial para las infancias.

¿Por qué se llama el sombrero azul?

L.M.O.: Surgió por una búsqueda desde el juego. Habíamos estado viendo la canción de María Elena Walsh de La calle del gato que pesca. El gato pesca un sombrero y se disfraza… la idea del juego que va por ahí con el sombrero, y justo llega mi mamá, que venía del Valle de Uco y traía un sombrero azul. Y dijimos, bueno, justo, es la señal… y quedó el sombrero azul.

¿Quién dibujó el logo?

Flor Mestre: Lo dibujó Mariposa y yo le di unos toques de diseño.

Logo de la editorial.

Ustedes se presentan como una editorial para y con niños y jóvenes. ¿Cómo se involucran los chicos en este proyecto?

F.M.: Tenemos nuestra revista que se llama Pan y Queso, y nuestra intención es que tenga, una mirada más social, inclusiva.

L.M.O.: Por ahí los libros cuesta que lleguen por cuestiones económicas o culturales. Pero, en esa en la revista tenemos la participación de niños. El primer año que hicimos la revista fue por suscripción mensual, la hicimos así todos los meses y había una sección que se llama Ronda Libre, en donde recibíamos material de los niños.

Flor Mestre.

¿Cómo les mandan el material los chicos?

LMO.: Hacíamos una convocatoria abierta y ahí íbamos recibiendo poemas, ilustraciones, historietas… Era eso, Ronda Libre, era como muy libre.

F.M.: El segundo año ya no pudimos seguir el ritmo de publicación mensual, porque no podíamos sostener ese trabajo, pero la editamos semestral y, en ese caso, los niños ilustraban el cuento que publicábamos de distintos escritores. Trabajamos con niños de una escuela.

Además, la revista Pan y Queso obtuvo un subsidio del Fondo Provincial de la Cultura, ¿no?

F.M.: Con ese dinero hicimos una actividad en la biblioteca Ricardo Tudela que está en la plaza. Hicimos dos talleres de poesía y collage.

¿Qué hacen en el taller de poesía y collage?

L.M.O.: El primer año teníamos un personaje, que va a reaparecer ahora este año de otra manera, que es Juanita Rodamundos, y esa sección de la revista es una poesía que está ilustrada con collage. Entonces, a partir de esas poesías, que las leíamos en voz alta, muy muy en plan de juego, después invitábamos a los niños a hacer collage con material que llevábamos. Ellos creaban países inventados que visitaba este personaje.

F.M.: La idea de la revista o las revistas las hacemos en versión impresa y también en versión digital, eso también porque son distintos precios, la digital es más accesible, se envían archivos y cada uno imprime a color, o blanco y negro trabaja con los chicos. Si no podés acceder a comprarla impresa o si estás en otra provincia en otro país, que nos ha pasado, entonces, podés comprarla digital.

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¿Dónde se compra la revista?

F.M.: En la editorial, y en algunos puntos de venta acá en Mendoza. Hay algunas librerías acá y en Córdoba que tienen todas nuestras publicaciones, pero la idea, también, como para seguir con esta idea de lo social, es llevar la revista a bibliotecas populares, a comedores… la idea es que llegue a los chicos.

L.M.O.: Estamos trabajando en eso, estamos gestionando una fecha para ir al Este a un comedor popular, a San Roque, a llevar revistas y a hacer también una actividad de taller con ese grupo.

Algo que llama la atención es que no hay ilustradores fijos, sino que cambian en cada número y, además, hacen una convocatoria a ilustradores y autores que quieran participar.

F.M.: Claro, cada revista tiene una temática diferente, entonces, el contenido de la revista se guía por esta temática y las tapas de todas las revistas están hechas por ilustradores distintos. Igual el concepto es el de darle la misma importancia al texto que a las ilustraciones, hay una simbiosis.

L.M.O.: Es bien de colaboración, digamos, por eso también la intención de esta finalidad social, nosotras recibimos colaboraciones de ilustradores y también de autores y hacemos un intercambio, ¿no? Devolvemos lo que nos dan en las revistas para quienes colaboran con nosotras y al mismo tiempo las revistas llegan a otros espacios donde no se llega normalmente. Digamos que al colaborar con las ilustraciones es un granito de arena también para socializar toda esta producción.

¿Qué contenidos hay en las revistas?

F.M.: Hay cuentos, poesías, recetas de cocina, juegos, historietas… tratamos de incluir varios géneros.

Amorlío, un libro de historieta de Mariposa Posa, editado por Editorial Sombrero Azul.

¿Cuántos números han sacado?

L.M.O.: Son ya 12 números y ya viene otro, seguimos…

¿Todos los autores e ilustradores que han editado en libros o en la revista son de Mendoza?

F.M.: No, también hay gente de San Luis, Buenos Aires, Córdoba, de Chile, de Brasil y, por supuesto, de Mendoza.

L.M.O.: Lo que intentamos es no cobrarles a los autores por editar, sino generar una rueda de autoabastecimiento para que un libro financie al que viene. Con la preventa tratamos de dejar un monto de reserva para que otro libro pueda salir a la luz, para que autores e ilustradores no tengan que poner dinero. No cobramos por publicar, simplemente, les pedimos el compromiso de ayudar en la preventa. En ese sentido, proponemos una relación comercial diferente al común de las editoriales.

Otra creación muy interesante de la editorial, ¿qué es el Pillacuriose?

F.M: Es un periódico digital de vacaciones. Enviamos digitalmente tres archivos con actividades para hacer en las vacaciones, o cuando quieran, para contactarse con el verano. Hay recetas, ejercicios para escribir, juegos, poesía, técnicas de observación, para conectarse con esta estación.

L.M.O.: Es una invitación a explorar los sentidos en esta estación. Cada uno imprime y arma su propio Pillacuriose. Nosotros enviamos un video para explicar cómo se puede armar. Tiene 3 partes, por eso tres archivos: ¡Silencio, Siesta!, Color Verano y Sabor Sandía.

-¿Cómo es eso?

L.M.O.: Cada sección propone trabajar un sentido: escuchar, observar y degustar. Todo con una idea de revalorizar lo nuestro, las cosas y tradiciones de Mendoza.

¿Y qué es Asterisco?

L.M.O.: Fue nuestra primera publicación. Un fanzine que en realidad son dos. La idea es ir girándolo y combinándolo para que siempre se forme un asterisco.

F.M.: Fue nuestro primer juego. Son poesías y una lámina ilustrada.

¿Qué libros han editado?

L.M.O.: Un libro de jitanjáforas de Lorena Rueda, “De Blis en Cian Mayor” (un fanzine acordeón); otro libro de Mariposa Posa, de historieta, “Amorlío“.

Libros y fanzines de la Editorial Sombrero Azul.

F.M.: Un libro de Melody Moro, ilustrado por su hija, que se llama “¿Cuántos mundos caben en una valija?”. Y tiene una valija, con unos cuentitos, todo artesanal. Una belleza.

¿Cuántos mundos caben en una valija?, de Melody Moro, ilustrado por su hija.

L.M.O.: También un libro que escribí con mi madre durante la cuarentena. Ella hizo los amigorumis y lo ilustró Flor. Se llama “Desde mi ventana” y tiene la particularidad de que puede escanearse un código QR para escuchar música especialmente compuesta por Milva Robles para acompañar la lectura.

F.M.: Y también tenemos esta novela muy divertida, escrita por Magdalena Correa e ilustrada por Catalina Fuenzalida. Es muy de acá, aunque ambas son de Chile. Aparecen los portones del Parque, todo ambientado en Mendoza.

¿Cuáles son los próximos proyectos?

L.M.O.: Este año ya tenemos 4 libros proyectados, dos revistas Pan y Queso y el Pillacuriose. En marzo ya lanzamos la preventa de nuestro próximo libro de poesía y en agosto, otro libro.

F.M.: Hay un cuarto libro que no sabemos si entrará para este año.

Un libro de ellas, con un código QR para escuchar una melodía de Milva Robles.

¿Qué rango de edades cubren sus creaciones?

F.M.: Desde primera infancia hasta los 12 o 13 años. Desde los comienzos de nuestro proyecto, la intención es que sea accesible la literatura, que llegue a amplios sectores de la población. Hacemos todo nuestro mayor esfuerzo, porque sabemos lo importante que es para los niños acceder a un buen libro.