La propia casa de José Kemelmajer, en la Sexta Sección, será el escenario-hogar-living perfecto para que el público se deleite, durante setenta minutos, con la obra de teatro Salvavida. Además, en la previa, disfrutará de música de piano a cargo de Roberto Navarta. Será el sábado 18, a las 21, en la Sexta Sección.
En Salvavida, Kemelmajer desmenuza los avatares de cuatro personajes, con hondura, humor reflexivo y comicidad física. El artista parte de algunas cuestiones autobiográficas para abrirse a la sociedad y analizarla como algo indisociable y moldeador de cada uno de nosotros.
José –en plena madurez interpretativa y en coincidencia con sus 30 años sobre las tablas– ha ideado el espectáculo desde la afectividad, algo que se puede ver en toda la obra. En este, su noveno unipersonal, establece una relación próxima al corazón del espectador y, con pequeños gestos y comentarios, lo integra al espectáculo, sin empalagarlo ni invadirlo.
Salvavida se estrenó hace, aproximadamente, un año y medio, y tiene 50 representaciones, entre Mendoza y Mar del Plata.
CasaTeatro
En el corazón de la Sexta Sección, sobre calle Aguado, el lugar ha sido acondicionado con toda la estructura de un teatro, con capacidad para 45 personas sentadas en butacas de cine, telones, luces y consola de audio. Tal como José acostumbra recibir a sus amigos-espectadores, el día de la función, con el ticket, también disfrutarán de vino y helados.
Tras el ágape, el público se traslada hacia la planta alta, donde una salita para 45 personas las espera con todo lo necesario para introducirlas en el mundo del teatro y salir altamente reconfortadas.
CasaTeatro es una sala diseñada con amor y pasión por un artista que no deja de generar emprendimientos para que los mendocinos gocen de su cultura.

Su formación actoral y la verdadera vocación
José tenía cerca de 29 años cuando ingresó a la Escuela de Teatro de la Universidad Nacional de Cuyo y, según sus palabras, fue una “aventura curiosa” porque su verdadero universo, –ya estaba recibido de odontólogo, con el primer promedio en la facultad y ejercía esa profesión– se abrió a él. Esto lo reconectó con su niño interior, inquieto, hiperactivo.
Egresó de la carrera de teatro y esa vocación se puso por delante de la actividad odontológica, la cual, no obstante, siguió ejerciendo. Paralelamente, fue incorporando otras habilidades artísticas: la ejecución del piano y la guitarra (que forman parte de sus espectáculos).
Incursionó en la televisión con Se alquila y Aristas y, recientemente, se estrenó su película Parque Central (se estrenó para la televisión en Canal 9 Televida). Se interesó en la escritura de guiones y ejerce la docencia en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo.
El oficio y ejercicio del actor
José remarca la necesidad de tener mucha continuidad en la actividad, al decir: “Prefiero hacer varias funciones para 45 personas, y mantener vivo el oficio, que un teatro grande cada dos meses”. Y agrega: “Para ser profesional, uno no puede montar una obra de teatro y hacer quince funciones; tiene que hacer doscientas”.
Se refiere a que el teatro no es como pintar un cuadro o improvisar de arte pop, sino la consolidación de un proyecto que, cuando se estrena, no tiene nada que ver con el hecho de manifestar: “Estoy ejerciendo mi profesión en una obra de teatro que ya se asentó”. E insiste: “En el teatro, la repetición de tu personaje en escena, en ese vivo, en esa energía que hay entre el público y vos (…) descubrir por dónde va una obra teatral, es imposible haciendo una función hoy y otra, a los 30 días”.
El compromiso de Kemelmajer con su arte y su público se refleja en esta frase: “Cada día que hago una función, antes de entrar a escena, la hago entera, porque es otra función: hago dos funciones. La primera es para volver a pensar algunas cosas…).
Está en sus proyectos, ahora, en su propia sala, reponer algunas de sus obras: Ensalada rusa, Sudá América y Tiempos de paz, entre otras: (esta última ha ganado muchísimos premios).



El teatro hoy
José habla sobre la situación actual del teatro y la compara con sus orígenes rastreables: Grecia, donde la frecuencia no tiene comparación con lo que sucede actualmente, sobre todo, con tanta diversidad de entretenimiento y distracción: streaming, redes sociales. “Hoy, salir de YouTube, de Facebook y de Instagram (…) y sentarse en una butaca durante una hora y quince minutos, a ver un tipo que te mete en un mundo es extraordinario”, afirma.


El lenguaje del cuerpo
Opina sobre la banalización del cuerpo (tiene a cargo la cátedra de Técnicas Corporales en la UNCuyo) y dice: “Donde se aloja nuestra alma, pensamientos, deseos, es en el cuerpo y, cuando sales a escena, no le ofreces al público tus sueños, deseos, sentimientos, sensaciones ni frustraciones: le ofreces ‘un cuerpo’ (…) está lo sagrado ahí: el cuerpo”.
Por qué ver Salvavida
“Quiero invitar a ver esta obra porque es un trabajo de mucha profundidad emocional, porque los cuatro personajes: uno salvado por la música, otro por el amor; otro, por el agua y el cuarto, por la danza, tienen que ver con que a ningún ser humano, en ninguna condición socioeconómica ni cultural, lo puede salvar nadie: sólo se salva a sí mismo… y hasta ahí”.
Y cierra: “Vaya a ver salvavidas para ir intentar ir sospechando, de qué manera, usted le da sentido a cada día; es una obra de teatro para ir a verse”.
Datos útiles
Lugar: CasaTeatro, Aguado 251, Ciudad
Fecha: sábado 18
Hora: 21
Ticket: venta anticipada: 261-5998720 / Entradaweb: $8.000
