Nació en Mendoza, estudió en la UNCuyo y se fue becado a hacer un doctorado en Estados Unidos. Hoy vive en Nueva York, está a punto de presentar su nueva novela y es profesor en una universidad. Su nombre es Guillermo Severiche. Visitó Mendoza en enero y lo comprometimos para una entrevista en la que habláramos sobre su escritura, su vida en el extranjero y su nuevo libro, Cochabamba, que se presentó en estos días en Nueva York y, en mayo, se lanzará en Buenos Aires y Mendoza.
¿Cómo llegaste a Nueva York?
Bueno, yo llegué a Nueva York desde el sur de Estados Unidos. Yo me fui de Mendoza en el 2011 para estudiar un doctorado en literatura comparada en la Universidad de Louisiana, en Baton Rouge, Louisiana, que esto es al sur de Estados Unidos, y ahí viví por cinco años. En el 2012, un año después de llegar, conocí en una conferencia en Chicago a Silvia Molloy, que es una escritora argentina fabulosa y fundadora del MFA en Escritura Creativa en NYU, en Nueva York.
¿De qué se trata ese programa? ¿ Es un posgrado, cierto?
Es una maestría de Escritura Creativa. Y cuando la conocí a Silvia, en el 2012, ella me habló de que existía este tipo de programas, maestrías dedicadas a la escritura. Yo en ese momento conocía muy poco de este tipo de cosas, y la verdad me interesó muchísimo. Y durante lo que me quedó de tiempo en el doctorado, que fueron cuatro años más, me dediqué a trabajar en la investigación, pero también siempre con la idea de poder hacer esa maestría en algún momento. Y cuando llegó la oportunidad y estaba terminando mi doctorado,me presenté a la maestría en NYU y a una similar en Iowa, que está en el centro-norte del país. Y bueno, me aceptaron en ambos programas para estar y escribir por dos años, dar clases. Yo acepté la oferta de Nueva York, y me vine acá en el 2016, y vivo desde ese entonces. Hasta el 2018 estuve en el programa de la maestría, conociendo gente de toda Latinoamérica, de España, escribiendo, básicamente, di clases en NYU, pero la mayor parte del tiempo me dediqué a tomar mis seminarios y escribir, que será como el objetivo de la propuesta.
¿Qué hacés allá?
Después de terminar la maestría, conseguí un trabajo como profesor. Yo ya tenía mi doctorado, entonces salí del mercado laboral y conocí gente, y conseguí este trabajo en la Universidad de Fordham, que es una universidad jesuita en la ciudad de Nueva York. Tiene dos campus, en el Bronx y en Manhattan, y yo estoy trabajando ahora en el campus de Manhattan, en el Lincoln Center, que está como a dos cuadras del Central Park. Soy profesor en el Departamento de Lenguas y Culturas, en la sección de español, y a partir del año pasado, del semestre pasado, soy director del programa de lenguas. Así que me dedico a colaborar con mis colegas para buscar como nuevas formas y metodologías de la enseñanza de las lenguas en general. He dado clases de español, clases de literatura, de cultura latinoamericana, de escritura creativa también. Por un año estuve como profesor visitante en la Universidad de Westlake, dando clases de
escritura creativa, ahí también en español y en inglés. Y también trabajo, además de mi trabajo en la universidad, tengo por un lado una serie de lecturas, un reading series que fundé en el 2019, que se llama En Construcción Reading Series, dedicada a dar un espacio, una plataforma a escritores latinoamericanos que viven en la ciudad. Y funcionamos desde el 2019, es un grupo de personas, pequeño, pero que buscamos fondos de la ciudad para poder montar eventos, en donde le damos espacio a gente que escribe, a escritores en diferentes puntos de su carrera, y mostramos el trabajo que hacen. Cada uno tiene un espacio para leer y compartir. Y estamos ahí desde el 2019, hemos podido llevarlo a la Feria del Libro de la Ciudad de Nueva York, reproducir estos eventos ahí, y ha sido como un espacio muy lindo de encuentro.

Además, trabajás en un teatro…
Sí, por otro lado soy gerente literario en el IATI Theater, que es un teatro latino que produce sobre todo teatro dedicado a la experimentación, a la vanguardia. Es un teatro que funciona desde 1967, recuerdo, 1967, y es un teatro fundado por un dramaturgo y escritor venezolano, y somos un grupo de teatreros, por un lado, y por otro lado,
en mi caso, escritores latinoamericanos, en general, de diferentes puntos de Latinoamérica, que nos dedicamos a eso, a producir teatro latinoamericano. Yo dirijo un programa de desarrollo de obras teatrales que se llama Cimientos. Empecé, de hecho yo llegué a IATI como escritor, como dramaturgo en el 2018, fui seleccionado para el programa Cimientos, y después de esa experiencia me convocaron para ser el literary manager, que es la persona que dirige el programa, y se encarga también, junto con el equipo, de la curaduría de nuestra programación y de las obras que producimos. Así que estoy con varios sombreros, por un lado como profesor, que es la profesión que más
amo también, y también sería gerente, como decir, un activista cultural, si se quiere. Eso, me dedico como a trabajar con la comunidad, me interesa mucho poder darle vitalidad al español y a la creación literaria desde el español, desde nuestro espacio. Esa cuestión de la gestión cultural me atrae mucho.
¿Cómo es el panorama literario y creativo por allá? (ahora podés compararlo un poco con lo que pasa en Mendoza).
Pues lo veo acá bastante activo, al menos a nivel local, lo que puedo decir es que Nueva York es una ciudad, además de ser sumamente grande y poblada, lo que tiene es una comunidad bastante vibrante y muy talentosa, entonces me ha sido sencillo, por ejemplo, en el trabajo con la curaduría de la serie de lecturas, de los eventos, encontrar escritores y escritoras ha sido, dentro de todo, sencillo, porque se puede encontrar gente talentosa regularmente. Siempre ha sido como un foco de atención Nueva York en ese sentido, como un proyector de lo que está sucediendo en otras partes del mundo. Y más allá de nuestras diferencias como latinoamericanos, siempre nos encontramos en esto del idioma, o en la cuestión de ser una comunidad minoritaria dentro del mainstream americano, norteamericano. Entonces, más allá de las diferencias, hay como un espacio, un lugar de encuentro y eso nos da energía y nos revitaliza cada vez que hacemos algún evento. Aparte de lo que pueda suceder a nivel local, las redes que se establecen entre ciudades dentro de Estados Unidos van creciendo. Aquí en Nueva York está la Feria Libro de Nueva York que comenzó hace ya unos años y cada vez va creciendo más con un peso institucional y económico más grande, atrayendo escritores de todo el mundo, del mundo de habla hispana, pero también dándole como fortaleza a los escritores y escritoras de Estados Unidos, tanto en Nueva York como en otras partes. Y así como ves la Feria de Nueva York, está la Feria de Chicago, la Feria de Miami, que le dan como un lugar preponderante al español. Entonces, al menos yo que llegué sin conocer a nadie, con el paso del tiempo he logrado estar en contacto con esas redes, conocer gente, gente que está comenzando y gente que ya lleva bastante tiempo en Estados Unidos, y cada vez con mayores proyectos y ganas de visibilizarse también. Así como están las ferias, están las editoriales, varias editoriales que han ido surgiendo y fortaleciéndose, y proyectos, como En Construcción, que yo dirijo, para mantener viva esta comunidad.
¿Qué has escrito o publicado?
Yo escribo sobre todo ficción, me dedico a la novela, podría decir que es como mi ámbito más recurrido y recorrido. Pero escribí mi primera novela, que salió publicada en Argentina en el 2021, en una editorial independiente de Buenos Aires, que se llama Grisela García Editora o GG Editora. Mi primera novela se llama El agua viene de noche y salió hace ya unos años. Y ahora, presenté el 28 de febrero mi segunda novela, publicada en una editorial de Nueva York, que se llama Chatos inhumanos. Es una novela titulada Cochabamba y que tiene que ver con las tradiciones de la familia, con la migración, tiene que ver con la pérdida de ciertas tradiciones a lo largo del tiempo, con el paso del tiempo y con los restos de esas tradiciones heredadas de los abuelos que con las circunstancias de la vida, digamos, se van diluyendo. Por un lado, la novela muestra la historia de un estudiante argentino que vive fuera del país y que regresa porque su abuelo está por fallecer. Su abuelo es un inmigrante de Bolivia. Y la novela lo que hace es seguir a este personaje, seguir las diferentes formas de lidiar con el duelo, con la muerte, con las tensiones en la familia, pero, más que nada, desde una mirada introspectiva, analizando cosas, sorprendiéndose por cosas que tienen que ver más con una identidad boliviana que una identidad argentina y cuestionándose también eso, ¿no?, de forma como sutil. Al mismo tiempo, el personaje tiene sueños recurrentes, se ve como un indígena capturado en la época de la conquista, y básicamente ese contraste entre los sueños y la vida actual del personaje, lo que le va pasando a medida que va habiendo cosas en esos días de la muerte del abuelo, es contrastar esas formas de violencia. Por un lado una violencia bien carnal y dura, como fue el genocidio hecho en esa época de la conquista, frente a una violencia mucho más escondida, diluida, en donde se ve el paso de un poder hegemónico ya arrasador, y donde las costumbres, lo que define una identidad, se elimina y se pierde con el paso del tiempo y de las generaciones y, sobre todo, con el puño duro de una sociedad europeizante, como es la argentina. Entonces, la novela busca retratar eso a través de esta historia.
También he escrito teatro, tres obras de teatro que han tenido lecturas dramatizadas en Nueva York, en Orlando, en Florida y en Madrid también, y el año pasado trabajé en un libro de poesía que combina prosa poética con poesía.
¿Qué impresión te llevás de la movida poética mendocina?
Bueno, sobre la movida en Mendoza, la verdad, yo cuando me fui de Mendoza, conocía muy poco el movimiento, digamos, la red, pero en estos años que he estado volviendo y visitando amigos, y tengo amigos que escriben, como Verónica Giménez o Victoria Urquiza, Noelia Agüero, son gente que sé que se dedica a las letras, he visto en los eventos bastante acogida, una buena dinámica, o sea, una comunidad bastante establecida, cosa que en su momento no, cuando yo vivía ahí, no la percibí del todo: También creo que yo estaba en otro momento de mi vida, así que esa fue una impresión que tuve en estas visitas recientes que he tenido, y que la verdad me pone muy contento. Veo que hay como una gran vitalidad, y eso siempre es necesario para mantener que la literatura no es como una actividad solitaria, no es una actividad silenciosa, es una actividad social, es una actividad puramente sonora, también, creo que las lecturas y los eventos que he logrado ver hablan tanto de un perfil comunitario que tiene la poesía o la escritura en Mendoza como de ese trabajo al que se ha dedicado en el silencioso del taller del escritor, que se ve en la calidad de lo que he logrado escuchar.
¿Qué autores recomendás leer (de acá y de allá)?
Te voy a recomendar dos escritoras argentinas que viven en Estados Unidos, que viven
acá en el estado de Nueva York. Una se llama Mariana Graciano. Ella ha publicado con Chatos inhumanos, su primer y su segundo libro, pero su segundo libro también se puede conseguir en Argentina, se llama O.R. Es una novela autobiográfica donde habla de inmigración y también de la relación con su padre, de la relación de la autora, de la escritora o de la narradora con el padre. Y intercala la voz de la primera persona con la voz de cartas escritas, creo que por su abuela también. Muy bueno el libro, muy bonito.
Y el otro escritora que es una poeta se llama Silvina López Medín. Es una poeta argentina, radicada acá también en Nueva York. Editora de la editorial Ugly Duckling Presse, que es una editorial que se dedica a la poesía puramente. No estoy seguro si alguno de sus libros, creo que algunos de ellos se pueden conseguir en Argentina, podrías fijarte. Pero es una poeta que tiene una voz bastante delicada, bastante confesional por momentos y por otros momentos bastante simbólica. Entonces es
muy interesante el trabajo que hace, dándole un lugar como de ritual a la palabra.
Y eso siempre me ha gustado en las charlas que ha dado, lecturas que ha hecho también. Así que esas dos te recomiendo, Mariana Graciano y Silvina López Medín.
Cochabamba, la novela de Guillermo Severiche

Una novela sobre herencia, migración y memoria que conecta Bolivia, Argentina y
Nueva York. La editorial neoyorquina Chatos Inhumanos publica Cochabamba, la nueva novela de Guillermo Severiche, una historia íntima sobre familia, migración e identidad que conecta Bolivia, Argentina y Nueva York.
La novela sigue a Hernán, un inmigrante argentino residente en Nueva York, que regresa a Mendoza para despedirse de su abuelo, un inmigrante boliviano que llegó a la Argentina décadas atrás. Mientras la familia se reúne alrededor del duelo y de los rituales de despedida, emergen recuerdos, silencios y tensiones que revelan la persistencia de la herencia boliviana en la vida cotidiana familiar.
La narración avanza a través de escenas breves y saltos temporales que se entrelazan con los sueños recurrentes del protagonista, en los que aparece como un indígena capturado durante la Conquista. Estas secuencias, narradas en un castellano atravesado por el quechua y el lunfardo, introducen una lengua inestable que refleja el desarraigo y la violencia del período, mientras ponen en diálogo el pasado y el presente y revelan cómo distintas formas de deseo, pérdida y supervivencia atraviesan generaciones.
A través de estos desplazamientos temporales y lingüísticos, Cochabamba cuestiona las ideas tradicionales sobre la identidad argentina y propone pensarla como un cruce de herencias culturales y lingüísticas. La novela explora una concepción circular del tiempo presente en las tradiciones andinas y utiliza la lengua como espacio de encuentro y de tensión entre memorias, migraciones y experiencias íntimas.
Con una prosa precisa y contenida, el libro aborda la herencia cultural, la masculinidad, el deseo, lo queer y los vínculos familiares desde una perspectiva en la que lo personal y lo histórico se entrelazan. El libro se encuentra disponible a través de la web de la editorial: www.chatosinhumanos.com
Presentaciones del libro

Próximamente en:
● Berlín — mediados de abril de 2026
Presentación organizada por MATERIAL, junto al escritor Yuan Silva. https://materialberlin.com
● Cochabamba — mediados de mayo de 2026
Presentación a cargo de la poeta Marcia Mendieta Estenssoro.
● Buenos Aires — mediados de mayo de 2026
Presentación a cargo del poeta Guillermo Saavedra.
● Mendoza — finales de mayo de 2026
Presentación a cargo de la poeta Victoria Urquiza.
● Santiago de Chile — principios de junio de 2026
Presentación a cargo del escritor y profesor Franco Cárcamo.
Sobre Guillermo
Guillermo Severiche nació en Mendoza, Argentina, en 1986. Cursó la carrera de Letras en la Universidad Nacional de Cuyo y el doctorado en Literatura Comparada en Louisiana State University. Reside en Nueva York desde 2016, donde completó el MFA en escritura creativa en español en NYU. Es autor de la novela El agua viene de noche (GG Editora, 2021) y de obras de teatro como La Serena, Vos y El rey del viento. Es el fundador de la serie de lecturas En Construcción. New Works by Latin American Writers. Actualmente, trabaja como profesor en Fordham University (Lincoln Center) y como gerente literario en IATI Theater, en el East Village de Manhattan.

