Futuros eran los de antes es una revista digital de poesía, uno de los pocos espacios en la provincia de visibilización, congregación y circulación de la lírica mendocina y del país. Su creador y director es Sergio Morán, quien realiza una labor apasionada y generosa, con el entusiasmo y el impulso que sólo los amantes de la poesía (esos que Lorca reclamaba) pueden alcanzar. Su trabajo no sólo es impecable, sino también valioso y necesario. Es un militante del arte, un trabajador de las letras, un buscador de oro que comparte sus hallazgos y miradas a través de este espacio que, desde el 2020, se brinda a los poetas y a los lectores.

Charlamos con él acerca de la revista y su proyección.

¿Cómo y cuándo surge la idea de “Futuros eran los de antes”?

La idea de la revista se me ocurrió porque la difusión de literatura mendocina es muy baja; la de poesía, directamente marginal. Soy docente y, en las escuelas, los profes prácticamente no conocen autores de la provincia. Sus libros no están en las bibliotecas escolares ni barriales, tampoco en librerías (salvo dos o tres). Entonces, todo el circuito de distribución y circulación está roto. Se me ocurrió que una revista digital, que presentara poetas, datos fundamentales sobre sus obras y una buena selección de textos, podría contribuir a mitigar ese vacío enorme.

¿De dónde salió ese nombre?

El nombre surgió a manera de homenaje. “Futuros eran los de antes”, dice un verso de Luis Alfredo Villalba, en su libro Persona. Villalba fue el primer entrevistado.

¿Cómo definirías el concepto editorial, la filosofía, los objetivos detrás de la revista?

Si tuviera que resumir diría que es una revista de difusión de poesía. En primer lugar, de poetas que viven en Mendoza, en segundo lugar, de buenos poetas de cualquier punto del país. Una revista en la que pueden convivir distintas estéticas, cuya única condición es el respeto por el trabajo poético sobre las palabras.

¿Cuántos números han editado?

Como la publicación es digital, no he contado la revista en números (otras sí lo hacen). Al principio, cada “entrega” tenía una entrevista larga pero, después, eso se fue espaciando. Un par de veces al mes trato de compartir material: entrevistas (largas y cortas), reseñas, colaboraciones, notas, etcétera. Eso va armando el contenido de la revista.

¿Qué temáticas y disciplinas aborda?

Fundamentalmente, la poesía. Al principio, poesía escrita en Mendoza, luego se fueron agregando poetas de otras provincias que fui conociendo en el camino, a través de talleres, encuentros en otras provincias, etcétera. Incluso, en un primer momento no me interesaba demasiado darle difusión a poetas del centro del país (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe), ya que hay un aparato de difusión mucho más importante. Cambié de opinión cuando me di cuenta de que muchos buenos poetas en esas provincias tienen un acceso desigual a la difusión de su obra.

¿Qué secciones tiene la revista? ¿Cuál es la estructura?

Empezó teniendo pocas secciones. La principal era la entrevista larga, con una importante selección de poemas, y la otra importante era Agenda, donde van apareciendo las presentaciones de libros, otros eventos y el circuito de talleres. En reseñas trato de dar cuenta de la lectura de libros que me gustan mucho. Hay algunas colaboraciones allí. Pido ayuda especialmente con libros escritos por mujeres o disidencias, para que sea reseñado por mujeres. Tres preguntas es una sección donde la entrevista corta presenta a autores que todavía no publicaron, que recién comienzan (por lo general, jóvenes) o completamente desconocidos, aunque hayan podido publicar algún libro. Especialmente cuando se comienza a escribir, es importante poder hacer conocer lo que uno hace. En Poesía federal está el espacio para poetas de otras provincias o del interior de la provincia. Hay una subsección que se llama Raíz, que pretende contribuir a mantener cercana la obra de poetas que fueron muy importantes o determinados momentos bisagra en los que se produjeron obras importantes (por ejemplo, fines de los 80). Esas son las secciones más importantes.

¿Cuál es el público al que se dirige la publicación?

Nació para que la leyeran especialmente docentes y estudiantes. Dudo que se haya cumplido. Tengo la esperanza de que llegue cada vez a más gente, dentro de la provincia y fuera de ella, para que se conozca que en la provincia se produce buena literatura.

¿Cómo seleccionás el material que se divulga?

Hay una mezcla de consagración (si tal cosa existiera y si fuera aceptable como criterio) y novedad. En la revista tiene posibilidad de ser publicado tanto un poeta de larga trayectoria, como José Luis Menéndez, como el último autor publicado ayer o, incluso, un inédito. El campo literario se dispersó y es difícil hablar de estéticas dominantes, así que ese tampoco es un criterio de selección. Sí es importante el trabajo, en un doble sentido: el trabajo serio sobre lo que se escribe (más allá de estéticas) y la actividad colectiva en grupos o no. Esto último interesa cuando esa actividad genera espacios de circulación de obras y autores.

¿Quiénes integran el staff?

Lo integro solamente yo y cada tanto hay colaboraciones. Estas son permanentes y rotan. He pedido y recibido colaboraciones de reseñas, y hay una sección especial, que se llama Colaboraciones, donde ha publicado artículos el poeta bonaerense Alan La Veglia, sobre haiku y poesía oriental (un tema sobre el cual se tiene poco respeto, parece que se reduce a tres versos medidos y ya), o Melissa Carrasco, sobre Patricia Rodón.

¿Cómo se sustenta el proyecto?

No hay apoyo. La intención era participar de la convocatoria del FNA (Fondo Nacional de las Artes) pero quedó trunca. Por eso, la revista se sostiene con mucho esfuerzo, se hace en los tiempos en los que no se trabaja del trabajo que proporciona el salario. Esto es un problema y se enmarca en una falta de políticas publicas para la cultura. En Mendoza, no hay plan de edición estatal, es decir, hay una editorial parada, vaciada. No de ahora, desde hace años. Entonces, no hay publicación, formación ni circulación ni difusión (que no es sólo poner el libro en un estante) de parte del Estado. Sin plan, está roto el circuito de encuentro del autor con los potenciales lectores, nunca se produce el encuentro y, por lo tanto ,no hay público lector para autores mendocinos. Es un escándalo, porque Mendoza, una vez más, ha sido punta de lanza en la falta de apoyo a escritores, editores y libreros. Y cuando se quiere “hacer algo” pretender hacerlo al margen de quienes están laburando (una vez más: escritores, editoriales independientes, revistas, gestores de espacios culturales), es por lo menos una irrealidad, cuando no un desconocimiento consciente.

¿Te imaginás viviendo de esto?

De ninguna manera. No aspiro a eso, pero sí creo que es una tarea que debería generar un ingreso mínimo, tanto para el sostenimiento como para la vida. Hay que terminar con esta idea de que cosas como el pensamiento, el arte en general, la literatura en particular, no son un trabajo. Ahí sí soy tajante: quienes escribimos, editamos o hacemos una revista estamos produciendo, con otros materiales y otras herramientas. Y ese trabajo debe ser remunerado de alguna manera.

¿Cómo evaluás la evolución y crecimiento de la revista?

En cuanto a secciones, es positivo, porque eso refleja el crecimiento en cuanto a relación con poetas de otros lugares. Sí es un deseo mejorar la periodicidad de las notas, la calidad de las mismas, desde el contenido hasta las fotos, la difusión. Es todo un arte y hay que aprender a hacerlo, preguntar a gente que sabe sobre el tema. Todo eso redundaría en mejorar la difusión de nuestros poetas.

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¿Qué proyectos surgen?

Agregar nuevas secciones para hablar de tradiciones poéticas que nos interesan (la poesía antigua, la poesía española, tan mal conocida después de la Generación del ’27). Como decía recién, mejorar todo lo que se pueda a nivel de calidad, de incorporación de voces. Está en carpeta la continuidad de dossiers sobre mujeres nacidas en los ’70, en los ’60, lo mismo con los varones, disidencias. Hemos conocido poetas muy valiosos en el Norte Grande, en Buenos Aires, en Santa Fe, en la Patagonia. Gente generosa que también escribe y difunde a pulmón. Hay tarea para rato.

Sobre Sergio Morán

Nació en 1979 en el Este de Mendoza pero, desde el 2010, vive en la Capital y trabaja como profe de secundaria. Integró el taller Más allá de las palabras que coordina Diana Starkman y los talleres de historia de la poesía de Javier Galarza. En 2018, publicó Calle desconocida con la editorial Peces de Ciudad. En 2021 Ediciones en Danza publicó su segundo libro, Ya no acampan gitanos en los baldíos. Su último libro, El amor es un exceso de lenguaje, fue publicado por Peras del Olmo en 2022.

Ha participado de charlas y talleres en la Feria del libro de Mendoza. En 2022 fue invitado al Festival Internacional de Poesía en el marco de la Feria del libro de Mendoza. En 2023 fue invitado al 3° Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes de Salta y a la Mesa de Poesía Federal en la Feria del Libro de Santiago del Estero.

Poemas suyos han aparecido en antologías, entre ellas Poemas por el agua (Payana Ediciones), Toda poesía es hostil al anarco capitalismo (Pixel Editora) y publicaciones nacionales y extranjeras, como la Revista Altazor de Chile. Ha colaborado como columnista en medios digitales de su provincia y Buenos Aires, como la Revista Cultura Argentina.

Desde 2020 dirige la revista digital Futuros eran los de antes, especialmente dedicada a la poesía. Coordina talleres de lectura de poesía.