Netflix perdió la semana pasada más de un tercio de su valor en bolsa, unos 54.000 millones de dólares, tras revelar que disminuyeron sus suscriptores por primera vez en una década, sembrando dudas sobre su futuro y el de sus rivales.

Al cierre de la sesión del miércoles 20 de abril en Wall Street, Netflix se desplomó un 35 % (122,42 dólares menos por acción, hasta 226,19) en una reacción muy negativa de los inversores a sus resultados del primer trimestre publicados en la víspera, que reflejaban errores de cálculo sobre su crecimiento.

Así, la compañía sufrió su peor jornada bursátil desde 2004, ante la sorprendente pérdida de 200.000 suscriptores entre enero y marzo, pues la estimación interna apuntaba a que crecería en 2,5 millones de abonados más.

La plataforma, que redujo ligeramente su beneficio a nivel interanual porque se comprimieron sus márgenes, no parece tener unos planes inmediatos para mejorar la situación y anticipa una pérdida de suscriptores muy superior en el trimestre actual, de 2 millones de usuarios.

Los ejecutivos de Netflix achacaron esos datos peores de lo esperado al incremento de la competencia en el sector del “streaming” y a otros factores como la inflación, los efectos económicos de la guerra de Ucrania y la paralización de rodajes por el coronavirus.

Pero, señalaron como un problema que casi la mitad de sus 221,64 millones de suscriptores compartan cuentas con otros hogares, un aspecto que quieren “monetizar” y al que sumarían otra posible vía de ingreso, un modelo de suscripción con anuncios, más barato.

Las medidas no tuvieron una gran acogida entre entidades como Wells Fargo, cuyos analistas consideraron que “emborronan el perfil de retorno y hacen perder brillo a Netflix“, de manera que su futuro “está tan claro como el fango”, según recoge el portal MarketWatch.

“Aunque sus planes para reacelerar el crecimiento (limitar que se compartan contraseñas y añadir un modelo con publicidad) tienen mérito, ha admitido que no tendrán impacto hasta 2024, un tiempo muy largo”, agregaron los analistas de Bank of America en una nota.

Pruebas

En la actualidad, Netflix ronda los 222 millones de suscriptores a nivel mundial y de acuerdo a las estimaciones de la compañía, unos 100 millones de hogares adicionales están utilizando el servicio a través de una contraseña compartida. Y si bien hasta el momento se hacía la vista gorda, ante la pérdida de usuarios de su último trimestre -la primera vez en la última década- y la caída de ingresos, la empresa busca alternativas para acabar con la posibilidad de compartir contraseña en forma gratuita.

“Si tienes una hermana, digamos, que vive en una ciudad diferente, y quieres compartir Netflix con ella, eso es genial”, dijo Greg Peters, director de operaciones de Netflix, durante la presentación de resultados. “No estamos tratando de cerrar ese intercambio, pero le vamos a pedir que pague un poco más para poder compartir con ella y para que obtenga el beneficio y el valor del servicio, pero también obtenemos los ingresos asociados con esa visualización”, agregó.

El CEO Reed Hastings también dijo a analistas que la compañía considerará una opción de suscripción de menor precio con publicidad. Este nuevo rumbo empezará el despliegue a nivel mundial en 2023. 

Las pruebas para sumar un cargo extra por compartir contraseñas ya comenzaron en marzo de este año en Chile, Costa Rica y Perú. Se trata de una nueva función que permite agregar cuentas para hasta dos personas que no viven en la misma casa, por un monto mensual adicional para el titular.

Esa herramienta para “agregar miembros adicionales” estuvo disponible en los planes Estándar y Premium del servicio.

Los datos que maneja la compañía, indican que casi la mitad de sus suscriptores comparten contraseña. Cuando habla de compartir no se refiere a las cuentas familiares que usan padres e hijos, dentro de un mismo techo, sino a una misma cuenta que se utiliza desde diferentes casas.

En la denominada “guerra del streaming”, Netflix sigue siendo la líder frente a Disney+ y Amazon Prime Video, pero los expertos apuntan a una amenaza para todo el sector: la vuelta a la normalidad tras la época dorada que ha supuesto la pandemia para el ocio y el entretenimiento digitales.

En ese sentido, el analista Craig Erlam, de la firma Oanda, consideró que Netflix “está sufriendo las secuelas de su fase de crecimiento potenciada por la pandemia”, pero también pone en evidencia que su servicio y otros similares pueden ser prescindibles en época de ajustarse el cinturón.