David Bennett, el primer ser humano que se sometió con éxito a un trasplante de corazón de cerdo modificado genéticamente, ha muerto, según reporta The New York Times.
Bennett Tenía 57 años. No está claro si su cuerpo rechazó el órgano que los médicos le implantaron en enero. “En el momento de su muerte no se había identificado ninguna causa obvia”, dijo al medio un portavoz de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland, el hospital que realizó el procedimiento. Los médicos tienen previsto llevar a cabo una evaluación completa antes de publicar sus conclusiones en una revista revisada por expertos.
Cuando se anunció el trasplante de Bennett, los médicos trataron la noticia con un cauto optimismo. Y durante un tiempo, parecía que ese sentimiento estaba justificado. El cuerpo de Bennett no sólo no rechazó inmediatamente el órgano, sino que además pudo participar en la fisioterapia y pasar tiempo con su familia. Y aunque nunca recibió el alta del hospital, sobrevivió dos meses con el órgano modificado genéticamente latiendo en lugar de su corazón humano.
Incluso si los médicos determinan que la causa de la muerte fue el rechazo del órgano, no es un hito menor. Stephanie Fae Beauclair, una de las pacientes más famosas en someterse a un procedimiento de xenotrasplante, sobrevivió durante 21 días antes de que su cuerpo rechazara el corazón de un babuino.
Parte de la razón por la que los médicos tenían esperanzas de que el procedimiento sobre Bennet funcionara es que hay una grave escasez de órganos en Estados Unidos y en muchas otras partes del mundo. Según la Administración de Recursos y Servicios Sanitarios, cada día mueren unos 17 estadounidenses a la espera de un trasplante de órganos.

