Ahora que Mendoza puede hacer historia con la Guía Michelín, hay cuestiones que una provincia dedicada a la industria del turismo tiene que empezar a pulir en su gastronomía. Lo marcaban dos mendocinas que habían ido a almorzar a una reconocida cadena local en Chacras de Coria. El servicio fue malo: tardaron en tomarles el pedido, en llevarles una soda, en levantarles la mesa e, incluso, en preguntarles si querían el postre. Todo está en los detalles para quienes viven del turismo y emplean personal, pero cliente satisfecho es el que vuelve.
Queremos hacer historia, pero cuidado con los papelones
