Con la profundización de la crisis económica hay algunas situaciones que vuelven a normalizarse. Entre estas, la cantidad de personas que noche tras noche deambulan por las calles y revisan los cestos de basura, abren las bolsas y revuelven entre los desperdicios domiciliarios a ver qué pueden encontrar.
La situación es preocupante, porque se trata de personas en un equilibrio fino por la supervivencia diaria, que apelan al último recurso. Lo que queda luego son un montón de residuos desperdigados por la vereda.
