El celular suena y el hombre mira la pantalla con dudas. Minutos antes le ha vuelto a decir a un empleado de call center que no quiere cambiar de teléfono, pero ahora el número que no conoce tiene la referencia del Este de Mendoza. “Buenas tardes, quisiera compartir con usted un pasaje de la Biblia”, dicen amablemente. El oyente se excusa por no ser religioso sino ateo y pregunta de inmediato cómo hicieron para conseguir su número, con lógica incredulidad. “Fue al azar, ahora cuelgo y llamó al número siguiente”, respondió el testigo de Jehová del otro lado de la línea y aclaró que hacen este tipo de llamados pero no piden nada a cambio. “Muchos nos preguntan lo mismo”, señaló.