Los directivos de la escuela Suárez Lagos, en Luzuriaga, Maipú, nada pueden hacer. Los padres, tampoco. Los alumnos, menos. Desde hace años que sufren actos vandálicos en el establecimiento: las paredes externas están repletas de pintadas. Actúan durante las noches, aseguran los vecinos. “Con la escuela no hay que meterse, hay que cuidarla”, reflexionó un padre mientras esperaba retirar a su hijo. Cuánta razón tiene.
En la escuela no
