El secretario de Ambiente Humberto Mingorance tiene bajo su responsabilidad el control sobre, por ejemplo, aquellos emprendimientos turísticos para que no generen un impacto negativo en, valga la redundancia, el medio ambiente de la provincia. Y sancionar si esto ocurre.

Lo llamativo es que, ahora que el centro de esquí El Azufre logró el visto bueno de la Provincia con su declaración de impacto correspondiente, el funcionario en cuestión parece haber celebrado que el emprendimiento ya está habilitado y pondera, casi como empresario, lo que se invertirá en Malargüe y la cantidad de puestos laborales que se crearán.

Insistimos: estos lugares de responsabilidad institucional tienen el rol de policía ambiental, por lo que se requiere de cierta distancia respecto de estos proyectos para poder ejercer de manera efectiva la misión de inspeccionar todo aquello que atente o altere el patrimonio natural de Mendoza.