Lo que comenzó como una travesía soñada desde el “Fin del Mundo” se transformó en una pesadilla logística y sanitaria. Un crucero que partió desde el puerto de Ushuaia se encuentra actualmente varado frente a las costas de Cabo Verde, luego de que las autoridades sanitarias de ese país le prohibieran el desembarque tras detectar un brote de hantavirus entre las personas a bordo.
La medida fue tomada de manera inmediata por el gobierno del archipiélago atlántico, que busca evitar la propagación del virus en su territorio. Según los primeros informes, el buque traía consigo una hoja de ruta que incluía diversas paradas internacionales, pero la confirmación de la presencia de la enfermedad alteró todos los planes y obligó a las autoridades locales a blindar sus puertos.
Protocolos de emergencia
El hantavirus es una enfermedad que se transmite habitualmente a través del contacto con fluidos de roedores infectados. La sospecha de que el foco se haya originado o transportado desde el inicio del viaje puso en alerta a las delegaciones sanitarias internacionales.
Hasta el momento, los pasajeros permanecen dentro de la embarcación mientras se realizan las evaluaciones correspondientes. El capitán del buque y la empresa responsable están en contacto permanente con los organismos de salud de Cabo Verde para determinar si existen las condiciones mínimas para un desembarco controlado o si, por el contrario, la nave deberá seguir camino hacia otro puerto que acepte recibir a los pacientes y al resto de los turistas bajo estrictas normas de cuarentena.
Las autoridades sanitarias dieron a conocer quiénes son las personas afectadas por el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que inició su travesía en Ushuaia. El primer caso correspondió a un pasajero de 70 años, quien comenzó a presentar síntomas durante la navegación entre Ushuaia y la isla de Santa Elena, territorio británico ubicado en el Atlántico sur.
Según informó el Departamento de Salud de Sudáfrica, el hombre enfermó de forma repentina mientras se encontraba a bordo del barco. Presentaba fiebre, dolor de cabeza, dolor abdominal y diarrea. Finalmente falleció en la isla de Santa Elena, donde su cuerpo permanece a la espera de ser repatriado.
La segunda víctima fatal fue su esposa, de 69 años, quien sufrió un desmayo en el Aeropuerto Internacional OR Tambo, en Johannesburgo, cuando intentaba abordar un vuelo de conexión hacia su país de origen, los Países Bajos. Tras el episodio fue trasladada a un centro médico cercano, pero murió poco después.
El tercer paciente es un ciudadano británico que comenzó a sentirse mal cuando el crucero navegaba entre la isla de Santa Elena y la isla de Ascensión, también bajo dominio británico. De acuerdo con el comunicado oficial, sus restos permanecen aún a bordo del buque.
Las autoridades explicaron que, pese a recibir atención médica en Ascensión, su estado no mostró mejoría, por lo que fue evacuado hacia un centro de salud privado en Sandton, Johannesburgo, donde continúa internado en estado crítico y bajo aislamiento.
El Departamento de Salud sudafricano indicó además que trabaja junto al Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles (NICD) y autoridades sanitarias regionales para realizar el rastreo de contactos y evitar una posible propagación del virus.
Desde el organismo remarcaron que no existe motivo para alarmarse, ya que solo dos de los pacientes estuvieron dentro del territorio sudafricano. Asimismo, señalaron que la Organización Mundial de la Salud (OMS) coordina acciones con los países e islas involucradas para contener el brote.
