La sede de calle Garibaldi.

La investigación judicial que sacude a la Liga Mendocina de Fútbol avanza con fuerza y ya permitió reconstruir un posible esquema sistemático de falsificación documental en el ámbito médico-deportivo. Aunque no hay imputaciones formales, los primeros hallazgos parecen confirmar la veracidad de la denuncia que dio origen al caso: la utilización de una firma apócrifa en miles de informes clínicos obligatorios para que los jugadores puedan competir.

La causa está en manos del fiscal Juan Manuel Sánchez, de la Unidad Fiscal de Delitos No Especializados, y se inició a partir de una denuncia presentada por la médica cardióloga Marisa Torre.

La maniobra fue detectada de manera casual por Giuliana Díaz, presidenta de la comisión femenina de Liga Mendocina de Fútbol, durante una reunión del Consejo Directivo donde se discutió la renovación obligatoria de los estudios médicos, que deben presentarse cada seis meses y cuestan 40 mil pesos por jugador.

Durante ese encuentro, realizado el 3 de junio, se informó que un servicio médico de Maipú continuaría encargándose de los aptos médicos y que los mismos estarían a cargo de dos médicas, entre ellas, Torre.

Díaz, que también es diputada provincial por la UCR, se sorprendió al escuchar ese apellido, ya que la profesional es una pariente cercana y nunca le mencionó tener relación laboral con la Liga ni con el servicio médico. Inmediatamente le consultó por ese vínculo, pero Torre descartó los vínculos con ambas entidades.

Las pruebas

La profesional afirmó que su firma y sello profesional estaban siendo utilizados en certificados de electrocardiogramas que ella nunca revisó ni firmó. No sólo negó haber trabajado para la empresa prestadora de los estudios, sino que aportó evidencia que demostraría que falsificaron incluso un sello médico con su nombre.

La documentación presentada ante la Justicia incluye 58 planillas alojadas en una carpeta de Google Drive, donde figuraban resultados de exámenes médicos de jugadores con la firma y el sello de Torre. Incluso en los casos donde se requerían estudios complementarios, también aparecían su nombre y matrícula.

De acuerdo con la hipótesis preliminar del Ministerio Público Fiscal, los estudios médicos eran realizados por un servicio de salud, presuntamente vinculado al al Sindicato de Trabajadores Municipales de Maipú (STMM). Allí, dos técnicas –madre e hija– habrían hecho los electrocardiogramas sin remitirlos a un especialista y luego los completaban insertando una firma apócrifa.

Posteriormente, esos informes eran enviados a la Liga Mendocina, donde una segunda médica –a quien la denunciante conoce de otros ámbitos– completaba los certificados de aptitud física que habilitaban a los jugadores a competir.

Las primeras medidas ordenadas en el expediente fueron contundentes: se realizaron cinco allanamientos en simultáneo que permitieron obtener documentación clave. Los sitios allanados este viernes fueron:

  • La sede de la Liga Mendocina, donde se halló una gran cantidad de informes médicos con la firma denunciada como falsificada.
  • El domicilio de las técnicas sospechadas de ser las encargadas de realizar los electrocardiogramas sin supervisión profesional.
  • La sede del servicio médico del STMM, donde no se hallaron elementos relevantes.
  • La casa de la médica que recibía los estudios.
  • La vivienda de una administrativa de la Liga que habría tenido intervención en el circuito.

Aunque la causa aún no cuenta con acusaciones formales ni con un decreto de imputación, la prueba documental recabada parece sostener con solidez la denuncia original. Sólo en uno de los allanamientos se incautaron más de 500 certificados presuntamente adulterados, pero la cifra total podría superar con holgura los 2.000.

Además de los delitos vinculados a la falsificación de documentos privados, la investigación también contempla la posibilidad de una defraudación económica. Los estudios médicos obligatorios tienen un costo estimado en 40 mil pesos por jugador y deben ser renovados cada seis meses. Se investiga si se cobraban estudios con supuesta validación de un cardiólogo, cuando en realidad la firma era falsa y no existía control profesional real.

El impacto no es sólo económico. Uno de los aspectos más sensibles de la causa es el riesgo directo que implica para la salud de los jugadores. Los informes falsificados podrían haber habilitado a competir a personas con afecciones cardíacas sin detectar, en una actividad que implica alta exigencia física.

La causa avanza. El fiscal ahora debe analizar el rol y grado de conocimiento de cada persona implicada, la eventual responsabilidad institucional de la Liga Mendocina de Fútbol en el manejo de estos informes y la calificación legal que podría caber a los hechos (entre ellas, falsificación y defraudación). La documentación incautada será clave para definir eventuales imputaciones.

Quién es quién en el escándalo

  • Juan Manuel Sánchez. Titular de la Unidad Fiscal de Delitos No Especializados. Conduce la investigación y ordenó cinco allanamientos. Analiza los posibles delitos de falsificación documental, uso de documentos falsos y defraudación económica.
  • Marisa Torre. Cardióloga denunciante. Asegura que falsificaron su firma y su sello profesional en múltiples informes de electrocardiogramas. Su testimonio y pruebas fueron clave para iniciar la causa penal.
  • Giuliana Díaz. Presidenta de la comisión femenina de la Liga Mendocina de Fútbol y diputada provincial. Descubrió la irregularidad de manera fortuita durante una reunión de Consejo Directivo ya que es familiar de Torre.
  • Omar Sperdutti. Presidente de la Liga Mendocina de Fútbol e histórico dirigente de Deportivo Maipú. Su rol está bajo la lupa en el marco de la posible responsabilidad institucional de la entidad.
  • Liga Mendocina de Fútbol. Entidad que recibe y valida los certificados médicos obligatorios para los jugadores federados. Su sede fue allanada y allí se halló una gran cantidad de documentos presuntamente falsificados. Está en análisis el grado de conocimiento o participación de sus autoridades en la maniobra.
  • Sindicato de Trabajadores Municipales de Maipú (STMM). Allí funcionaría el servicio médico donde se realizaban los estudios. Aunque fue allanado, no se encontraron documentos clave en ese lugar.
  • Técnicas (madre e hija). Habrían realizado los electrocardiogramas sin control profesional y completado informes con una firma falsificada. En sus domicilios se halló documentación crítica.
  • Administrativa de la Liga Mendocina. También sin identificar públicamente. Está bajo investigación por su rol en la recepción de los certificados. Su vivienda fue uno de los domicilios allanados.