Carlos María Domínguez junto al papa Francisco.

El obispo Carlos María Domínguez presentó su renuncia luego de tres años al frente de la diócesis de San Rafael, debido a las denuncias en su contra “por acciones indebidas” contra “personas adultas”, según un comunicado oficial que se conoció este jueves.

El anuncio hecho por el Obispado de San Rafael señaló que el 3 de febrero se recibieron denuncias hechas por “personas adultas“, quienes identificaron a monseñor Domínguez, de 59 años. Las autoridades eclesiásticas decidieron su “renuncia efectiva”.

Dada la gravedad de los hechos declarados se ha iniciado una investigación para que se medien las acciones canónicas que corresponden conforme a los protocolos vigentes en la Iglesia“, resaltó el Obispado de San Rafael.

Las autoridades religiosas señalaron “el compromiso de custodiar la intimidad de los denunciantes y sus familias, quienes siempre tendrán el derecho de acudir a la justicia civil”.

La renuncia fue aceptada por el papa Francisco. Según detalló el Diario San Rafael, Domínguez partió la semana pasada a Buenos Aires. En su lugar, como administrador apostólico, fue nombrado el obispo auxiliar Marcelo Mazitelli

El ahora ex obispo estuvo tres años al frente de la diócesis sureña, tras suceder a Eduardo María Taussig, quien tuvo la decisión de cerrar el seminario de San Rafael, lo que provocó controversia en su momento.

En la Conferencia Episcopal, Domínguez forma parte de la Comisión de Vida, Laicos y Familia. También es delegado suplente de la Región Pastoral Cuyo.

Qué dijo Domínguez

Al momento de su renuncia, Domínguez ensayó una explicación que no reveló el trasfondo de esa decisión.

Por cuestiones de índole personal presenté mi renuncia al gobierno pastoral como Obispo diocesano de San Rafael al Santo Padre Francisco, a quien le agradezco su confianza cuando me nombró“, expuso.

Luego expresó: “Intuyo la perplejidad que causé en todos ustedes esta noticia. Pero, créanme, esta decisión me causa un profundo dolor. Durante tres años -uno como Administrador Apostólico y dos como Obispo diocesano- me entregué con todo el corazón a esta Iglesia de San Rafael“.

También señaló: “Quiero pedirles perdón por lo que hice mal, por lo que no hice y por lo que no supe hacer“.

Así se despidió de la comunidad: “Quiero darles infinitas gracias por las incesantes muestras de afecto y por sentirme siempre acompañado por la oración de todos. Recen mucho por mí que en estos momentos me hace mucha falta. Yo rezo y rezaré siempre por ustedes y por esta Diócesis a la que amo“.