Godoy tenía 40 años.

Un feroz ataque a balazos que terminó con la vida de un ex convicto con reciente pasado carcelario sacudió la madrugada de este viernes al barrio Malcayaes de Maipú. La víctima, identificada como Job Antonio Godoy Sosa, de 40 años, fue acribillada de múltiples disparos en la cabeza y otras partes del cuerpo a escasos metros de su casa.

En la escena se vivieron momentos de tensión con la presencia de sus familiares, quienes indicaron a los detectives del caso que el hombre mantenía conflictos con ciertos personajes de la zona. Incluso, aportaron el apellido de los potenciales autores.

En la causa tomó intervención la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, quien lideró las tareas poscrimen y ahora aguarda por la incorporación de las medidas desarrolladas en el teatro del hecho y diferentes testimoniales en el expediente.

La información policial señala que todo comenzó cerca de las 3.20 cuando una llamada a la línea de emergencias alertó sobre una serie de detonaciones de arma de fuego detrás del Centro Integrador Comunitario (CIC) del citado complejo maipucino.

Cuando efectivos del departamento se desplazaron hasta ese sector, dieron con la víctima completamente ensangrentada, tendida sobre calle Felipe Pescara, con débiles signos vitales.

Los uniformados entrevistaron a sus hermanos, quienes se hicieron presentes en el lugar y explicaron que estaban durmiendo y escucharon tres disparos. Acto seguido, salieron a la calle y dieron con Godoy tirado en el suelo, junto a una motocicleta que desconocían.

Pese a que los funcionarios solicitaron una ambulancia, los familiares se ofuscaron y cargaron a la víctima a un vehículo particular para trasladarlo hasta el Hospital Paroissien.

Una vez que ingresó al centro asistencial, fue revisado por una médica de la guardia, quien confirmó que ya se encontraba sin vida. La profesional de la salud agregó que Godoy presentaba múltiples heridas de arma de fuego en el sector derecho del cráneo, en el tórax y también en el brazo derecho con posible fractura, detallaron las fuentes del caso.

Por su parte, de las averiguaciones practicadas con los familiares de la víctima surgió que hacía dos meses que salió del penal y que acarreaba problemas con unos sujetos que viven en la zona, de quienes aportaron el apellido.

En tanto, al profundizar sobre el perfil de Sosa, los pesquisas constataron que contaba un extenso prontuario con antecedentes policiales por robo, hurto en grado de tentativa, encubrimiento, tenencia ilegal de arma de fuego, violación de domicilio, infracción a la ley 23.737 (de estupefacientes), lesiones leves, amenazas simples y homicidio en grado de tentativa.