Peritajes tecnológicos. Declaraciones testimoniales. Rastrillajes policiales a pie con canes y aéreos mediante el uso de drones. Desde fines de enero, cuando se realizó la denuncia por averiguación de paradero en una oficina fiscal, el expediente lleva miles de fojas en cinco cuerpos. En medio de toda la instrucción, tres hipótesis que no pueden despegar.
La desaparición del abogado jujeño de 38 años que trabaja en la Justicia de Familia de Las Heras se transformó con el paso de las semanas en uno de los casos con mayores incógnitas en los detectives policiales y judiciales locales.
Nataniel Guzmán dejó de ser visto por su círculo de amistades el 27 de enero y el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello inició los trabajos correspondientes para encontrarlo con vida.
Sin embargo, los resultados no han sido los esperados, pese a que consiguieron imágenes de cámaras de seguridad que mostraron cuando el hombre se subía a un colectivo 630 de la empresa El Plumerillo con dirección a Las Heras. Vestía camiseta morada, pantalón negro y mochila de ese mismo color, tal como se observa cuando toma contacto con el interno 72.
Los pesquisas no descartan ninguna teoría, porque hasta hace pocos días recibieron información de que se encontraba “viviendo como un hippie” en el departamento de Malargüe. También “lo vieron deambulando” por las calles de Luján y hasta en algunos partidos de Buenos Aires. Los llamados –seguramente motivados por una recompensa de 1.350.000 pesos que ofreció el Ministerio de Seguridad a fines de febrero– no aportaron demasiado pero se analizaron para no suprimir ninguna pista.
Cualquier presuposición parece tomar fuerza de acuerdo con la valoración que se hace de la prueba. Guzmán pudo haber sido asesinado porque se movía en el oscuro mundo del consumo de la prostitución. También sospechan que se suicidó días después de llegar desde Mar de Ajó, donde se encontraba con su pareja e interrumpió el viaje por una discusión; y, además, faltaba el arma que celosamente guardaba en una caja en una de las habitaciones de su propiedad.
Ese revólver, que tenía su documentación correspondiente, también pudo haberlo cargado en su mochila porque se dirigía a un lugar donde podía sufrir algún hecho de inseguridad. Con menos fuerza pero no del todo descartada por la información que ingresa al 911, se trabaja la hipótesis de que se encuentra haciendo su vida por Mendoza u otra provincia sin tener que darle explicaciones a nadie.
Todo este combo explosivo posicionó la causa en lo más alto de las preocupaciones de la Unidad Fiscal de Homicidios. Justamente, a fines de la semana pasada, el análisis de una de las hipótesis que más fuerza está tomando permitió el desarrollo de una serie de allanamientos en domicilios donde se ejercía la prostitución en Las Heras. No está descartado que haya sufrido un atentado contra su vida, pero la falta de un cuerpo acrecienta las dudas.
Mientras todo esto sucede, la madre de Nataniel, Silvia Saavedra (67), quien casi no tenía contacto con su hijo antes de la desaparición –así lo declararon los testigos–, pero llegó a mover sus contactos para que altos funcionarios de la provincia de Jujuy se comuniquen con la Procuración de Mendoza para solicitar que sea atendida (el abogado es nieto de Horacio Guzmán, gobernador de esa provincia entre 1952 y 1962 y 1963 a 1964), sostiene que la instrucción es deficiente y no se ha realizado todo lo que los pesquisas locales tienen a su alcance.
Saavedra, nacida en el norte del país pero radicada en Bariloche, fue recibida dos veces por el Ministerio Público. Del último encuentro surgió y se propuso la contratación del ingeniero en Telecomunicaciones y Ciberseguridad Ariel Garbarz, reconocido a nivel nacional por sus peritajes en teléfonos celulares.
El objetivo es determinar el posicionamiento aproximado del teléfono celular de Guzmán al momento de su desaparición. El aparato nunca fue hallado. Pero Garbarz, quien trabajó en la causa por el femicidio de la policía Florencia Peralta en el 2016 en San Rafael, asegura que, gracias las técnicas que aplica, podría llegar a hacer hacerlo con un margen de error de 50 metros.
Su incorporación como perito no está definida porque se analiza el tema económico. El fiscal Pirrello no lo descarta porque podría sumar su experiencia con el personal policial que trabaja estos temas en Mendoza –en este y otros casos a futuro– y hasta ya hubo diálogos para intentar llegar a una decisión en los próximos días.
Allanamientos
Hace un mes y medio, el fiscal Pirrello comenzó a trabajar en una serie de declaraciones y peritajes tecnológicos que sostenían que Guzmán tenía contacto con trabajadoras sexuales mujeres y travestis de Las Heras.
Por el barrido que realizaron de la tarjeta SUBE y la sospecha de que una de las meretrices “desapareció” de los lugares que frecuentaba los días posteriores a que trascendiera el paradero del letrado, identificaron una serie de domicilios donde podría haber concurrido.
De acuerdo con fuentes policiales, se detectaron cuatro viajes de Guzmán a la zona de Canota y alrededores. Permanecía un par de horas y luego regresaba a su domicilio de Capital. Justamente, la antena de la empresa Claro detectó el uso de su aparato en una llamada las 19.48 del 2 de febrero. La hipótesis de encuentros con prostitutas se potenció porque había sido motivo de separación con una pareja anterior a la que tenía hasta enero, que lo descubrió hace algunos años, detallaron las fuentes.
Hubo medidas desarrolladas por Búsqueda de Personas en domicilios del barrio Matheu y en calle Paraguay del barrio Yapeyú. Secuestraron armas de fuego (una escopeta, un rifle y dos revólveres) y también municiones, pero nada de rastros del letrado. Tampoco hubo detenidos.
Así las cosas, de acuerdo con las fuentes, el caso está en pleno proceso de instrucción y se espera que los próximos días continúen sumándose pruebas para intentar encaminar algunas de las hipótesis, siempre potenciando la última línea investigativa que surgió en el expediente.

