El presidente de Perú, Pedro Castillo, revirtió este martes el toque de queda que había decretado en Lima y Callao tras una jornada en la que recibió críticas de buena parte de los políticos del país, entre ellos de varios de sus más estrechos aliados, mientras que miles de ciudadanos desafiaban su autoridad con una protesta en las calles de la capital.
El anuncio lo hizo durante una reunión en el Congreso, siete horas antes del fin que tenía prevista la medida, y por sorpresa, del mismo modo que comunicó el lunes, al borde de la medianoche, el estado de emergencia y el toque de queda en las provincias de Lima y Callao.
En la noche del martes, miles de manifestantes se enfrentaron con la policía en Lima al desafiar el toque de queda y pidieron la renuncia del mandatario.

“Cuando se asume una medida, a la espera de la actitud y el derecho de los peruanos de manifestarse, eso no significa que, aprovechando de una movilización, nosotros como Estado avalemos algunas actitudes como el bloqueo de carreteras, atentar contra la propiedad privada y pública”, dijo el mandatario.
Según había informado el Ministerio de Defensa en un comunicado, el despliegue de los militares en las calles respondía a la intención de “salvaguardar la vida e integridad de las personas y proteger la propiedad pública y privada”.
Las huelgas comenzaron el pasado lunes 28 de marzo y se extendieron por varias regiones del país, donde decenas de vías quedaron bloqueadas de forma temporal y se registraron saqueos y enfrentamientos puntuales entre manifestantes y agentes policiales.
