El ministro de Economía Martín Guzmán viajará el sábado a Washington para participar de las reuniones del Fondo Monetario Internacional y del G20. Durante su estadía, a su vez, buscará avanzar en las negociaciones por un nuevo acuerdo con el organismo.
El viaje se da en medio de la crisis institucional que atraviesa el Fondo Monetario Internacional y que puso en la cuerda floja a la directora gerente Kristalina Georgieva.
La economista búlgara es considerada por el Gobierno como una aliada en el proceso de reestructuración de la deuda. Creen que la acusación en su contra que surgió como parte de una investigación del Banco Mundial es una suerte de “pase de facturas” de algunos sectores financieros en los Estados Unidos.
Fuentes oficiales sostienen que Georgieva tuvo un rol fundamental para instalar las discusiones en el seno del organismo sobre un nuevo tipo de programa financiero que tenga condiciones más accesibles y sobre el reparto de Derechos Especiales de Giro (DEG) desde los países ricos hacia los de ingreso medio y bajo.

Estas ideas le valieron la enemistad de algunos sectores de lo que en Gobierno llaman “el establishment financiero”.
Este viernes se debatió su posible renuncia. Según el Financial Times, Francia la apoya, pero Alemania y Gran Bretaña dudan.
En este contexto, se da la visita de Guzmán a Estados Unidos que finalizará en Nueva York, donde el funcionario se reunirá con fondos de inversión en el consulado.
Si bien hay conversaciones todas las semanas con el FMI, descartan que pueda haber un acuerdo rápido antes de Navidad, que le permitiría al país ahorrarse los casi US$2000 millones que hay que pagarle al FMI por la segunda cuota de capital más intereses del préstamo de US$45.000 millones.
