El 22 de diciembre fue la última vez que Tránsito Donoso Sosa (80) fue visto con vida en La Paz, a bordo del caballo que utilizaba siempre como transporte. Días después, su familia denunció su desaparición y comenzó una búsqueda que parece ser interminable.
Hace algunos días, la causa pasó de una búsqueda de paradero a un homicidio, pese a que aún no se ha encontrado el cadáver del hombre. Por el hecho, tres empresarios guaymallinos fueron detenidos e imputados como autores.
Se trata de Juan Sebastián Barceló, dueño de un emprendimiento metalúrgico, y Luis Fernando Sánchez y su hijo, productores agropecuarios, quien lleva el mismo nombre.
Estos dos últimos habrían mantenido desde hace tiempo un conflicto con Sosa, quien les reclamaba un sector del puesto Las Cruces, un campo ganadero explotado por los Sánchez y que habrían adquirido hace más de 40 años, de acuerdo con fuentes consultadas.

De acuerdo con familiares del anciano, una porción de ese terreno, que tiene alrededor de 5 mil hectáreas, pertenecía al padre de don Tránsito, como era conocida la víctima en la zona.
La hipótesis principal que manejan los detectives que trabajan el caso, liderados por la fiscal de La Paz-Santa Rosa Mariana Cahiza, es que el día que desapareció, Sosa se dirigió hasta ese campo y mantuvo una discusión que desembocó en su asesinato.
A través de diferentes pruebas que se recolectaron en rastrillajes realizados en el lugar quedaron comprometidos los Sánchez y Barceló, quien es amigo de la familia, por lo que la representante del Ministerio Público decidió acusarlos por el delito de homicidio simple.
Barceló y Sánchez hijo permanecen alojados en la Comisaría 22ª de La Paz, a la espera de que se defina su pase a la cárcel. En tanto, a Sánchez padre se le otorgó la detención domiciliaria debido a que tiene 76 años.
Un caballo, prendas y rastros
La Justicia tomó conocimiento sobre la desaparición de don Tránsito el 30 de diciembre, día en que familiares lo fueron a buscar a su propiedad para que pasara Año Nuevo con ellos, pero no lo encontraron.
A partir de allí se iniciaron las averiguaciones y se logró establecer que el martes 22 había sido visto a bordo de su caballo transitando la calle Pública, en dirección al puesto Las Cruces. Incluso, un testigo declaró que el anciano le dijo que “iba a recuperar el terreno de su padre”, sostiene la información policial.
Cuatro días después, el sábado 26, lugareños reconocieron el caballo de Sosa, abandonado en las inmediaciones del puesto. Al mismo tiempo, se estaban desarrollando rastrillajes en la zona, pero no se halló el equino sino hasta este miércoles, ya que había escapado por el vasto territorio rural.
A través de una marca identificatoria que presentaba el animal, se logró constatar que pertenecía a la víctima.
Continuando con los inicios de la investigación, ante la posibilidad de que Sosa se encontrara sin vida, se solicitó el jueves 7 la colaboración de perros de la Escuela Canina de Adiestramiento Mendoza (Escam), especializados en la detección de restos humanos.

Mediante esos rastrillajes, los canes marcaron algunos sectores del puesto Las Cruces, donde se detectaron algunos rastros que pueden tratarse de manchas de sangre. Las muestras fueron levantadas por personal de la Policía Científica y se aguarda el resultado de los análisis correspondientes.
En el campo también se encontraron algunas prendas, las cuales pertenecían a don Tránsito, por lo que la presencia del anciano en ese lugar pasó a ser una certeza.
Por su parte, se pudo establecer que, días después de la desaparición de Sosa, los Sánchez y Barceló partieron desde sus respectivas viviendas de Los Corralitos hacia el mencionado puesto y estuvieron en ese lugar, donde se cree que fue ultimada la víctima, revelaron las fuentes del caso.
Además, se realizaron medidas con el personal de Escam en viviendas vinculadas a los sospechosos en el citado distrito guaymallino, donde los perros también marcaron algunos sectores.
Por ese motivo, la búsqueda del cuerpo de Sosa se está desarrollando en paralelo en Los Corralitos y La Paz.
