El Banco Central limita en la práctica la compra de dólares para los importadores y de esta manera, busca evitar que los empresarios traten de sacar ventaja a la diferencias para estas operaciones a un dólar más bajo que el precio que el que opera en el mercado informal.
Los principales operadores cambiarios coincidían que en las últimas jornadas la tarea para conseguir las divisas para importar se volvió un trabajo mucho más arduo y en muchos casos imposible.
Así, la entidad busca cuidar las reservas, que se vieron alteradas en los últimos meses.
“En septiembre la demanda por importaciones fue de US$ 4.000 millones, cuando hace un año había sido de sólo US$ 3.000 millones”, advirtieron fuentes del Banco Central.
Este crecimiento, en medio de un fuerte bajón de la actividad económica se explica sólo en la búsqueda de aprovechar las “ventajas” que permite la brecha entre el dólar oficial y el “contado con liquidación” o el informal, que el jueves cerró a un récord de $158.
Pero del otro lado presionan los importadores, que se apuran a comprar todo lo que pueden a esta cotización. No sólo porque se cubren de un salto cambiario, sino porque tienen la posibilidad de entrar productos a un valor mucho más barato si tuvieran que comprar dólares en el mercado libre.
