El fallido atentado contra un avión estadounidense en el día de Navidad ha permitido a los republicanos retomar contra el gobierno de Barack Obama el arma del terrorismo, uno de sus fuertes, con la vista puesta en las elecciones de medio término del 2010 que, esperan, pueden devolverles la fuerza en el Congreso que perdieron en los comicios del 2008.

Altos republicanos no han perdido tiempo en aprovechar el frustrado atentado del nigeriano Umar Faruk Abdulmutallab para atacar a Obama no sólo por lo que consideran una “tardía” respuesta –su primera alocución pública se produjo el lunes, tres días después del fallido ataque–, sino, en términos más generales, por sus esfuerzos para cerrar la cárcel de Guantánamo y rediseñar una estrategia contra el terrorismo bien alejada de la de su predecesor, George W. Bush.

El último en sumarse al tren de las críticas ha sido el número dos del ex presidente republicano, Richard Cheney, quien afirmó que la estrategia de Obama de “pretender” que Estados Unidos no está en guerra –el mantra de la anterior administración– hace que el país sea “menos seguro”.

“Estamos en guerra, y cuando el presidente Obama pretende que no lo estamos, nos hace menos seguros”, condenó Cheney en declaraciones que publicó el diario Político.

También el miércoles, un día después de que Obama hiciera su segunda alocución tras los atentados y criticara duramente los “inaceptables” errores “humanos y sistémicos” de la inteligencia en el caso de Abdulmutallab, el senador republicano Jim DeMint afirmó en la cadena CBS que el mandatario “ha minimizado la amenaza del terrorismo desde que asumió” la presidencia.

Para muchos analistas, está claro que el Partido Republicano ha decidido aprovechar el momento para atacar a los demócratas en lo que consideran su punto más débil: la seguridad del país.

“En la medida en que el Partido Republicano busca una salida del abismo político con las elecciones del 2010, sus líderes parecen centrarse en la cuestión del terrorismo, que ya les funcionó en las elecciones de medio término del Congreso en el 2002 y en la reelección de Bush, en el 2004”, señaló ayer el The Washington Post.