Para repensar tenemos dos acontecimientos por una misma causa. El primer acontecimiento lo tenemos en Argentina: es el que han titulado “la usurpación de terrenos” o “la guerra de pobres contra pobres” o “la especulación electoral” o… que fue el que vislumbró un gran drama social, cuando, por un motivo u otro, gente pobre ocupó terrenos públicos. Se inició en el Parque Indoamericano, en Villa Soldati, Capital Federal, y, por efecto dominó, luego se vio y se ve en otros lugares. Aunque las estadísticas nos marquen un gran crecimiento, esa es nuestra realidad.
Y esa lucha por la vivienda no es un problema ideológico de pobres con vivienda contra pobres sin vivienda ni de otras cosas raras, sino que es sólo el efecto y no la causa de la falta de trabajo (productividad). El segundo acontecimiento fue el discurso pronunciado en la Asamblea Nacional de Cuba por su presidente, Raúl Castro, quien, entre otras cosas, dijo que, estando en juego el futuro de la Revolución cubana, es necesario hacer grandes reformas o cambios en su economía, para incrementar su productividad, que es baja. Luego, esos dos acontecimientos nos llevan a repensar que, cualquiera sea el sistema económico que se aplique, sin producción no se puede sostener.
