Uno de los damnificados por las usurpaciones de tierras fiscales y privadas en Buenos Aires denunció que el 21 de el 21 de agosto le ocuparon ilegalmente un lote de unas 6 hectáreas en el partido de Escobar y reclamó que la Justicia tuvo “argumentos insólitos” para no acceder al desalojo.
“El juez no dio lugar al desalojo basándose en un testigo, que es un preventor municipal, que dijo que el terreno tiene pastizales altos y que por tal motivo mostraba cierto abandono”, denunció Fernando Chique a Infobae.
Alrededor de 30 personas ingesaron por una zona poco transitable, haciendo un surco con machetes entre la vegetación, para luego instalarse en la parte no visible y levantaron asentamientos precarios.
La causa se en cuentra en manos de la UFI N° 5 de la doctora Laura Basualdo y luego estuvo a cargo del fiscal Claudio Aundjian, que ordenó varios relevos en la zona. Chique y su copropietaria, al haber sufrido varios robos de alambrados, dejaron crecer los pastos y la vegetación como una suerte de cerco natural, lo que impedía ver qué ocurría más allá.
El primer relevo de la Justicia mostró caminos internos y dos ranchos en el centro del predio, con al menos diez menores, lo que llevó a darle intervención a la Asesoría de Incapaces. Según el dueño, los ocupantes empezaron a lotear el terreno y a venderlo por las redes sociales.
“Tenemos capturas de Facebook donde piden 1 millón de pesos, dicen que ofrecen financiación y que tienen los papeles en regla”, se indignó Chique.

Sin embargo, el titular del Juzgado de Garantías Nº 3 de Escobar, Luciano Marino, decidió no hacer lugar al pedido de desalojo solicitado por el fiscal Aundjian al entender que la toma no fue clandestina ya que el predio se encontraba sin ningún tipo de cerramiento ni de límite para impedir el paso de los ocupantes y que el estado de abandono se produjo por la inactividad de sus titulares para su correcta preservación, según información judicial a la que accedió este medio.
“Es insólito. El juez nos culpó por la falta de mantenimiento al lugar. Dijo que estas personas entraron a la vista de los vecinos y que el terreno no estaba siendo visitado por los dueños ni dándole ningún uso, cosa que no es así porque mi mamá vive a 5 cuadras, pasa todos los días por ahí y los vecinos saben que tiene dueño. Además, al ser una zona rural, todos los terrenos son así”, admitió Chique.
De acuerdo a su relato, cuando los usurpadores se instalaron en el terreno adujeron que el dueño había fallecido, desconociendo que tenía herederos legítimos. “Mi papá murió en febrero pero la heredera es mi mamá, que tiene 63 años, mi hermana y yo. Tenemos el informe de dominio, en el que figura que Néstor Chique y María Ramos son los propietarios y que están todos los impuestos al día. Incluso, estamos en un proceso de sucesión iniciado, que es habitual cuando suceden estas cosas”, sostuvo Chique.
