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Los scones son un clásico de la panadería británica, pero con el tiempo se ganaron un lugar especial en las mesas argentinas. Aunque tradicionalmente son dulces, la versión salada con queso y orégano es perfecta para quienes buscan una opción rápida y sabrosa para compartir.

Su preparación es simple, no requiere amasado y se pueden disfrutar tibios, recién horneados, o fríos, acompañados de manteca o fiambres.

Ingredientes

Para 12 unidades aproximadamente:

  • 250 g de harina común (0000)
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 50 g de manteca fría
  • 100 g de queso rallado (puede ser parmesano, reggianito o mezcla de duros)
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1 huevo
  • 100 ml de leche (aproximadamente, hasta lograr la textura)

Preparación paso a paso

  1. Mezclar los secos: en un bol, unir la harina, el polvo de hornear, la sal, el queso y el orégano.
  2. Incorporar la manteca: cortala en cubitos y mezclala con los dedos hasta obtener una textura arenosa.
  3. Agregar líquidos: batí ligeramente el huevo con la leche y sumalo de a poco a la mezcla anterior hasta formar una masa tierna (sin amasar).
  4. Formar los scones: estirá la masa de unos 2 cm de grosor y cortá círculos con un cortante o vaso.
  5. Hornear: colocá los scones en una placa enmantecada o con papel manteca y cocinalos en horno precalentado a 200 °C durante 15 a 18 minutos, hasta que estén dorados.

Algunos consejos para un buen resultado

  • Usá quesos sabrosos, como reggianito, pategrás o cheddar rallado.
  • Si querés una versión más aromática, sumá romero, tomillo o pimienta negra molida.
  • Se pueden freezar una vez cocidos y calentarlos en horno antes de servir.

Estos scones salados son una gran opción para una merienda distinta, una picada casera o incluso como acompañamiento de sopas y ensaladas. Además, se preparan en menos de media hora y no requieren experiencia previa en panadería.