El crimen de Isaías Benjamín Rivas ocurrió durante la noche del domingo, en la localidad de Los Corralitos, departamento de Guaymallén. La víctima estaba en la puerta de su domicilio en el Loteo Jofré junto a familiares, buscando mejor señal de WiFi y esperando un pedido de comida, cuando una ráfaga de disparos sorprendió a los presentes. La víctima tenía 10 años y murió producto de un disparo en el pecho.
El ataque fue perpetrado por al menos seis personas que se movilizaban en dos vehículos, uno gris y otro negro. Cuatro fueron detenidos e imputados, entre ellos un señalado jefe de venta de narcomeudeo identificado como Nahuel Agustín Pérez Cisterna, con pasado carcelario por Ley 23.737 y quien declaró asegurando que no había estado en la escena ni disparado un arma como describieron los testigos presenciales.
En uno de los rodados viajaba una mujer con detención domiciliaria. Los agresores utilizaron armas de grueso calibre, entre ellas tres pistolas 9 mm, según confirmaron fuentes de la investigación. Uno de los proyectiles impactó en el pecho del menor, causándole la muerte horas después, durante la madrugada del lunes.
El asesinato de Isaías generó una fuerte reacción social. Se transformó en un hecho policial directamente relacionado con la venta de drogas en pequeñas cantidades, más allá de una versión de poco peso que aseguraron los protagonistas de la historia, vinculado con una pelea por una tijera para podar o cortar ajo.
Tal fue el impacto que generó el hecho, que familiares de la víctima se dirigieron horas después del crimen a tirotear la casa donde vivían los presuntos autores y luego la prendieron fuego.
Del operativo antidrogas a la venganza fatal: la trama detrás del asesinato de Isaías
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Con el paso de las horas, efectivos de la División Homicidios, liderados por la fiscal Claudia Alejandra Ríos, apresaron a cuatro de los seis sospechosos. Además del citado Pérez Cisterna, fueron capturados los hermanos Octavio Nahuel y Maximiliano Leonel Figueroa y Melisa Muñoz Figueroa, de 19, 23 y 25 años, respectivamente. Los tres familiares no declararon.
Este miércoles durante la madrugada, en pleno festejos navideños, tres casas de los señalados autores fueron prendidas fuego. El caso generó la alerta policial y más de 10 movilidades con uniformados llegaron hasta la escena para intentar controlar la situación. También se presentaron Bomberos de la jurisdicción.
Por la información a la que accedió El Sol, primero hubo un tiroteo en venganza por el asesinato del niño y luego iniciaron las llamas. “La situación estaba descontrolada cuando llegamos”, describieron fuentes policiales mientras permanecían en el barrio San Vicente VI.
Así se pudo observar en un video con las imágenes de la escena, mientras todavía se escuchaban de fondo fuegos artificiales. El fiscal Carlos Torres de Homicidios, de turno esta semana, fue notificado de la situación y trabajó en el caso. Debido a la gravedad social que se vive en el sector, iban a solicitar al Ministerio de Seguridad mayor presencia policial para intentar evitar que continúen los hechos de violencia.
El pasado narco del principal sospechoso
Nahuel Agustín Pérez Cisterna es considerado uno de los principales sospechosos del crimen de Isaías. Si bien se desligó cuando declaró y apuntó como autor a otro sujeto que también fue identificado por los testigos, si situación procesal es complicada. Este diario accedió a la causa por venta de drogas que permitió su detención y posterior condena en el 2021.
Al igual que su hermano, Marcos Pérez Cisterna, quien fue detenido en diciembre del año pasado y permanece tras las rejas (en esa causa, también fue capturada Melisa Muñoz Figueroa), fue sorprendido por venta y tenencia de drogas.
Esa causa que le iniciaron durante la pandemia terminó cuando el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 1 de Mendoza sentenció a Nahuel Agustín Pérez Cisterna a una pena de cuatro años de prisión y una multa de 243.000 pesos por el delito de comercio de estupefacientes. El fallo fue dictado por la jueza María Paula Marisi el 18 de noviembre del 2021, tras homologar un acuerdo de juicio abreviado en el que el imputado aceptó los cargos en su contra.
El caso comenzó el 25 de mayo de 2020, cuando una denuncia anónima recibida en la línea telefónica “Fonodrogas” de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) alertó sobre la venta de drogas en una vivienda del Barrio San Vicente IV, en Los Corralitos, Guaymallén, justamente el sector donde tienen base los hermanos acusados del crimen de Iasías. La información indicaba movimientos sospechosos y el supuesto comercio de estupefacientes durante todo el día.
Con base en esta denuncia, los policías instalaron un dispositivo de vigilancia en el lugar dos días después. Durante dos jornadas consecutivas se observaron intercambios sospechosos entre los ocupantes de la vivienda (al principio era una mujer la que vendía las dosis de estupefacientes) y transeúntes, lo que motivó el pedido de allanamiento al inmueble. La orden fue ejecutada el 29 de mayo de ese año, previa constatación de otro acto de venta, es decir, el típico pase de manos.
Ese día, personal policial observó a dos hombres que llegaban a la casa y realizaban un breve intercambio con Pérez Cisterna, quien los atendió en la puerta. Tras interceptar a los compradores, se les incautó un cigarrillo de marihuana, hecho que respaldó las sospechas iniciales de narcomenudeo.
El allanamiento posterior reveló la presencia de 140,5 gramos de marihuana en diferentes formas: cigarrillos armados, picadura de marihuana y frascos con restos de la sustancia. Además, se encontraron elementos vinculados al acondicionamiento y comercialización, como papeles de seda y una licuadora. También se decomisó dinero en efectivo por un total de 3.990 pesos que serían producto del comercio.
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Durante el proceso que se inició en la Justicia federal, Pérez Cisterna declaró ser consumidor habitual, afirmando que fumaba entre “nueve y diez cigarrillos de marihuana al día”. Sin embargo, las pruebas reunidas, que incluyeron diversos peritajes y testimonios policiales, permitieron establecer su participación activa en la venta de estupefacientes.
La jueza Marisi consideró acreditado que el acusado no solo comercializó marihuana el 29 de mayo, sino que también tenía bajo su custodia una cantidad significativa de droga destinada a la venta.
Al homologar el acuerdo de juicio abreviado entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa de Pérez Cisterna, la magistrada valoró la situación socioeconómica del imputado como un atenuante. Pérez Cisterna, quien solo había completado estudios primarios y contaba con escasos recursos, recibió la pena mínima prevista por la normativa.
