Los dos acusados y la escena.

La jueza Natacha Cabezas dictó este jueves por la tarde la prisión preventiva contra el tatuador Federico Lorca Rosales y el músico Lautaro Gregorio Agostini, los amigos imputados por el homicidio simple de Rubén Atilio Stubbia, el caso ocurrido a principios de junio en Maipú.

En su resolución, la magistrada rechazó los pedidos de prisión domiciliaria y también denegó la solicitud de limitar en el tiempo la medida cautelar como pretendía la defensa, por lo que ambos sospechosos continuarán alojados en el penal mientras avanza la investigación.

El caso, a cargo de la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos, conmocionó a los vecinos del barrio Canciller la noche del martes 3 del citado mes, cuando personal policial halló el cadáver de Stubbia envuelto en una lona de pileta y atado con alambre dentro de una vivienda de calle Juan Martínez 713, donde además funcionaba el local de tatuajes “Adrenaloide”.

El cuerpo del carpintero, de 34 años, presentaba una soga en el cuello y lesiones en la cabeza y la ceja izquierda, compatibles con signos de estrangulación y golpes previos. Las pericias forenses confirmaron que la víctima fue asesinada con un alto nivel de violencia. Según la instrucción, los imputados lo atacaron luego de una pelea que hubo en el interior del inmueble.

La secuencia se descubrió cuando un cliente del local, alarmado por los gritos de auxilio que escuchó desde el interior, se presentó alterado en la Comisaría 29ª de Gutiérrez para denunciar la situación. Un efectivo acudió de inmediato al lugar y se encontró con Lorca y Agostini, uno de ellos con manchas de sangre visibles en la ropa y un elemento cortante cerca. Ambos fueron aprehendidos en el acto.

El posterior ingreso de los uniformados a la vivienda, bajo directivas judiciales, permitió encontrar el cuerpo oculto bajo una lona azul, en una de las habitaciones del inmueble. En la escena se secuestró una tijera que podría haber sido utilizada en el ataque y se levantaron diversas muestras de sangre.

De acuerdo con la investigación, la víctima y el tatuador mantenían un conflicto previo que habría derivado en la agresión fatal. Los vecinos del sector relataron que ese mismo día habían escuchado pedidos de auxilio desde el mediodía, aunque recién por la noche se activó el operativo policial.

El fallo de la jueza Cabezas consolidó la hipótesis fiscal y mantuvo tras las rejas a los dos acusados, quienes continuarán vinculados a la causa bajo la calificación de homicidio simple.