Después de la incertidumbre que creó en los pesquisas, finalmente, el cadáver de Manuel Villegas (20), quien fue asesinado el martes en el interior de un colectivo, fue retirado de la morgue por sus familiares. Hasta ayer a la mañana, nadie había reclamado su cuerpo. De acuerdo con la información aportada por fuentes de la investigación, nadie se acercó a la morgue debido a que sus allegados no se sorprendieron por la ausencia de su casa de calle Lisandro Moyano de Las Heras.
“En un primer momento no se habrían alarmado, pero luego sí y por eso fue que averiguaron en diversos lugares hasta que corroboraron que el cadáver era el de él”. Minutos después de las 10, los facultativos entregaron el cuerpo sin vida del joven y la familia se lo llevó para velarlo y luego darle sepultura. Fue difícil confirmar la identidad de la víctima, debido a que no llevaba documentación, pero el sistema Afis fue clave, ya que poseía sus huellas dactilares y así se supo de quién se trataba. Una vez que se supo su nombre, se pudo establecer que tenía un frondoso prontuario por delitos contra la propiedad y, además, hasta había estado detenido en la penitenciaría de Boulogne Sur Mer por esos hechos. Respecto del homicida, el fiscal de Capital que investiga la causa, Santiago Scatereggi, cuenta con pocas pistas para hallarlo.
Lo que asombra a los sabuesos es el lugar donde ocurrió el hecho, es decir, en el interior de una unidad del Grupo 4 de colectivos urbanos. Allí viajaba una gran cantidad de personas, pero nadie se presentó a declarar como testigo. Quienes sí concurrieron, aportaron pocos datos para esclarecer la causa. Por este motivo, el magistrado solicitó que se extrajeran de la máquina Red Bus los números de documentos de los pasajeros que pagaron abono, con el objetivo de citarlos a declarar para que cuenten si vieron algo. “Tenemos pocas pistas, pero creemos que con esta pericia a la máquina, que dio resultados positivos, podremos avanzar y llegar a dar con el asesino”.
El chofer del micro contó ante las autoridades judiciales que fue poco lo que pudo ver del hecho, porque, cuando comenzó la riña entre la víctima y los dos agresores en el fondo del rodado, la mayoría de los pasajeros tapó la visión por el espejo retrovisor. “Primero señaló que estaban vestidos de una manera, pero después se desdijo, alegando que no estaba seguro”, explicó una fuente de la causa. El crimen de Villegas ocurrió el martes a las 19, cuando viajaba en el interno 14, por 25 de Mayo. En un momento se subieron dos sujetos a la unidad, quienes, presuntamente, conocían a la víctima. Tras generarse una discusión, la pelea terminó con la víctima acuchillada. El joven herido bajó del colectivo en movimiento en la esquina con Pedro Molina y murió a 40 metros de allí.
