La jueza Claudia Daniela Tula dictó prisión preventiva la mañana de este miércoles a los detenidos que tiene la causa por el crimen del inocente Federico Murúa (34), quien se encontraba la noche del 23 de setiembre en la casa de unos amigos en el barrio Brandi de Maipú y recibió un disparo en el cuello que terminó con su vida en pocos minutos.
La medida cautelar recayó sobre Lucas Ochoa Vargas (27) y Rocío Celeste Fernández Lira (22), quienes habían llegado ese día hasta el domicilio en un Fiat Cronos gris junto a un sujeto no identificado –lo conocen como Ñoño– con la intención de comprar cigarrillos de marihuana a los allegados a la víctima.
Justamente, uno de ellos protagonizó una discusión en la puerta de la propiedad de calle Irusta porque Ochoa le debía dinero de otra transacción y esto generó que su retirada del lugar a los pocos minutos. La instrucción, liderada por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, sostiene que Ochoa le debía 500 pesos al hombre que vendía el porro y aseguró que iba a volver.
Agrega que Ochoa se dirigió hasta el barrio Ciancio para buscar un arma de fuego. Regresó a los pocos minutos conduciendo el Cronos y frenaron por unos segundos a pocos metros de la casa donde se encontraba Murúa con sus amigos. Se escuchó una detonación en la calle y la víctima, que se encontraba en el comedor, al lado de una mesa con sillas, se desplomó al sufrir la lesión mortal.

La secuencia de la llegada del vehículo y el disparo quedó registrada por una cámara de seguridad de un vecino de la zona. En las imágenes, que fueron reveladas por este diario, se observa la llegada del Fiat y su detención por un par de segundos. Luego el conductor acelera y escapa por calle Irusta hacia el norte.
Para los pesquisas policiales y judiciales, Ochoa conducía y Fernández Lira circulaba en el asiento del acompañante. Con el paso de las horas, ya con el deceso confirmado y el trabajo de los policías de la División Homicidios, se determinó el lugar donde vivían los sospechosos y fueron en su búsqueda.
Video: el asesinato de un joven inocente y la “pelea” entre los dos acusados por la autoría
La noche del sábado 23 de setiembre se produjo un asesinato en el barrio Brandi de Maipú. La víctima se encontraba reunida con dos amigos en una casa de calle Irusta cuando un balazo impactó en el cuello. Federico Martín Murúa…
Se supo que, después de disparar, se fueron a una plaza y después a comer un pancho y que volvieron a pasar por la escena cuando Ocha recibió mensajes en su teléfono celular de conocidos que le contaban que había muerto una persona a donde él había estado.
Policías los detectaron en el barrio Los Ceibos y quedaron detenidos durante la madrugada del domingo 24 cuando arriban en el citado rodado, propiedad de la madre de Ochoa. Se preservaron sus manos y el fiscal Torres ordenó que se realice un barrido electrónico para determinar si alguno de ellos había accionado un arma de fuego.
El resultado del estudio se conoció en pocas horas y comprometió a Fernández Lira, ya que presentaba rastros de pólvora en sus manos. La hipótesis que expuso el representante del Ministerio Público durante la audiencia ubicó a la joven de 22 años como la tiradora y a Ochoa como el hombre que había prometido volver hasta la escena para vengarse de la pelea que había mantenido con uno de los amigos de Murúa.
Así las cosas, el fiscal solicitó a la jueza Tula que dicte la prisión preventiva a los dos detenidos como coautores de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la magistrada la dictó. Debido a esto, continuarán en la cárcel mientras continúa la instrucción hasta que sea clausurada y elevada a juicio.
Las fuentes agregaron que ambos imputados se mostraron “nerviosos” mientras las partes exponían su caso. Ochoa habló y dijo que buscaba seguir con su vida y que era muy joven para estar preso, agregando que tenía un trabajo estable.
Fernández también lo hizo: pidió volver con su hijo. Sin embargo, esa estrategia defensiva se cayó cuando se determinó que, al momento del hecho, ella no compartía domicilio con el menor.
