Lucas Ochoa y Rocío Fernández, los dos imputados como coautores de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.

La noche del sábado 23 de setiembre se produjo un asesinato en el barrio Brandi de Maipú. La víctima se encontraba reunida con dos amigos en una casa de calle Irusta cuando un balazo impactó en el cuello.

Federico Martín Murúa había nacido el 12 de junio de 1989 y estaba domiciliado en calle Camus del citado departamento. Vivía con sus padres y era el más chico de cinco hermanos varones. Trabajaba en la elaboración y distribución de productos panificados. Fue a saludar a sus amigos y terminó sin vida. Desde su entorno describieron que se trató de una muerte “sin sentido” y buscan justicia.

La investigación por el crimen quedó en manos del fiscal de Homicidios Carlos Torres. Horas después del hecho de sangre ocurrido a las 21.50, ya durante la madrugada del domingo, un hombre y una mujer fueron detenidos en el barrio Los Ceibos cuando llegaban en un auto gris hasta el domicilio de uno de ellos.

Los sospechosos, Lucas Ochoa Vargas (27) y Rocío Celeste Fernández Lira (22), eran amigos y habían arribado hasta la escena con otra persona no identificada en el expediente –le dicen Ñoño–  para comprar porros. El vendedor de la hierba era conocido de Murúa y pasaban el rato charlando y tomando cervezas. La víctima nada tenía que ver con la actividad que allí se desarrollaba. Sólo se encontraba de visita.

Hubo una discusión entre el señalado “dealer” del cigarrillo de marihuana por una vieja deuda y uno de los presuntos autores, Ochoa, sostiene la instrucción, amenazó con matarlo.

Este joven, quien presentaba serios problemas de consumo de estupefacientes -principalmente cocaína- conducía un Fiat Cronos gris oscuro de su madre, el que había tomado prestado un par de horas. Lo acompañaba Fernández y el sujeto conocido como Ñoño. Volvieron en el vehículo a los pocos minutos y dispararon contra la propiedad.

Toda la secuencia fue rapidísima y quedó grabada por una cámara de seguridad a la que accedió El Sol. En las imágenes, prueba determinante para el Ministerio Público, se ve la llegada del vehículo, la detención de segundos y la huida a toda velocidad. En ese momento, uno de los dos detenidos accionó el gatillo de un arma de fuego.

Con el paso de las horas, una vez que se produjeron las capturas en las viviendas de ambos sospechosos en el barrio Los Ceibos, se determinó que Fernández presentaba restos de pólvora en la mano luego de un peritaje de avanzada realizado en el MEB (Microscopio Electrónico de Barrido).

El peritaje había sido ordenado por Torres luego de las capturas. Les preservaron las manos y el estudio para Ochoa resultó negativo. Pero la responsabilidad penal estaría lejos de caerse en su contra, de acuerdo a lo que entiende el fiscal Torres, debido a la amenaza de volver con intención de vengarse por el conflicto que había mantenido con el amigo de Murúa lo ubica como uno de los homicidas.

Esta semana se desarrollará la audiencia de prisión preventiva por pedido de la fiscalía. El objetivo es solicitar que ambos acusados continúen la cárcel como coautores de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Las pruebas reunidas en lo que va de la instrucción son contundentes: declaraciones de testigos presenciales, imágenes de cámaras de seguridad y el resultado de MEB serán algunos de los argumentos para sostener la medida cautelar frente a un juez.

La víctima, Federico Murúa, murió a los pocos minutos en el barrio Brandi.

Las declaraciones más importantes

En la causa declararon los dos hermanos que estaban con la víctima y testigos directos del crimen, la madre del acusado y la imputada Fernández.

El amigo de la víctima, un albañil de 42 años, detalló que se encontraban en su domicilio con Murúa y su hermano tomando una cerveza cuando llegó Lucas Ochoa con otro hombre no identificado. Dijo que una tercera persona se encontraba afuera en un vehículo. Por lo que entienden los pesquisas, se trataba de la joven Fernández Lira.

Agregó que tocaron la puerta y “era Lucas Ochoa a comprar unos fasitos. Yo a Lucas lo conozco del barrio, he jugado a la pelota con él y en otras oportunidades le he vendido cigarros de marihuana. Bueno, Lucas vino a comprar, vino en auto, y vino con otras dos personas. Una se quedó arriba del auto y la otra se bajó con él. Cuando atendí la puerta empecé a discutir con Lucas porque me debe 500 pesos, empezamos a hablar afuera y, en un momento, empezamos a hablar fuerte, y en un momento me dijo: ‘Chau, me voy, ya enseguida vuelvo’. Luego pasaron unos tres minutos, no pasó casi nada, y estábamos con mi hermano y mi amigo parados alrededor de la mesa hablando, y de repente escuché como un petardo y mi amigo Federico Murúa se desvaneció y cayó seco al piso”.

El testigo explicó que salió a la calle y que vio el auto en el que había llegado Ochoa con las otras dos personas y que escapaban a toda velocidad por calle Irusta hacia el norte.

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Por su parte, la declaración de la imputada Fernández Lira fue de importancia para la causa. Se desarrolló el 17 de octubre a las 15.30 y confirmó que estuvo en la escena junto con Ocha y el otro joven conocido como Ñoño.

La acusada expresó que no fue quien disparó contra la vivienda pese al resultado del peritaje que demostró lo contrario y aseguró que se cruzó después de su detención con Ochoa en el edificio del Polo Judicial y que le dijo que se haga cargo del hecho.

“Cuando me lo he cruzado acá en el Polo me ha dicho que me haga cargo yo, porque las pericias me salen a mí. Que él me va a aguantar, que me va a pagar un abogado, que me va a ayudar a salir. Él no se quiere hacer cargo de lo que hizo”, declaró ante las partes.

Fernández Lira realizó una construcción. Dijo que el día del asesinato Ochoa la pasó a buscar a las 9 y que se dirigieron al barrio Ciancio a comprar marihuana. Señaló que luego fueron al barrio Brandi y que discutió con la persona que iba a venderle los porros por dinero. Que volvieron al Ciancio y que Ochoa consiguió un arma y que él fue quien disparó por la ventana del Fiat Cronos en el que se movilizaban.

Después del ataque, explicó Fernández, transitaron hasta la Plaza San Francisco para comprar marihuana y que Ochoa comenzó a recibir mensajes en los que le informaban que había fallecido una persona en calle Irusta.

Luego fueron a comer un pancho y pasaron por la escena del crimen para luego circular hasta el barrio Los Ceibos, donde tienen domicilio, para devolverle el auto a la madre del conductor. En ese momento, se produjo la captura.

Ante la pregunta de la fiscalía sobre quién fue el autor del disparo, la joven, pese al resultado del barrido electrónico, aseguró que fue “Lucas Ochoa”.

Lo cierto es que, más allá de la declaración, para la fiscalía los dos jóvenes son coautores del crimen de Murúa. Debido a esto, la audiencia a desarrollarse esa semana frente a un juez será determinante para el futuro de la causa.