La víctima tenía 48 años.

Hilda Elvira Vedia tenía 48 años. Era preceptora del colegio Ernesto Pérez Cuesta. El martes 13 de julio por la noche, tres sujetos intentaron ingresar a su casa del barrio Covimet IV de Rodeo de la Cruz, en Guaymallén, para llevarse algo que les generaría mucho dinero si lo llegaban a comercializar.

La mujer hizo todo lo posible para que esto no sucediera. Ofreció resistencia junto con un hijo de 21 años y terminó recibiendo un balazo en el tórax. En la casa había una adolescente, también hija de Vedia.

El viernes 30, después de 17 días de agonía, la mujer murió en el Hospital Central. El plomo que ingresó en su cuerpo le causó graves lesiones en el hígado y el páncreas y no resistió.

El caso se transformó en un asesinato y los dos detenidos que tiene la causa (uno sospechado de ser ideólogo del ataque), quienes cayeron gracias a declaraciones, informes de Investigaciones y una prenda de vestir que hallaron en la escena (se realizó un cotejo de ADN y el resultado fue positivo), quedaron complicados.

Fuentes consultadas por este diario señalaron que falta a detener a otros dos sujetos y que uno de ellos es menor de edad. Por estas horas, la pesquisa está direccionada en tratar de identificarlos. Los sabuesos de Homicidios tienen algunos alias y también nombres y apellidos, pero ubicarlos en la escena no será una tarea sencilla.

Esto porque la hipótesis principal apunta al presunto intento de robo de marihuana que tenía el hijo de la víctima. 

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En un principio, se creyó que los tres malvivientes que quisieron meterse al domicilio, más el apoyo logístico de un cuarto, buscaron cometer una entradera para robarle dinero o bienes a la familia, pero esta versión se cayó con el paso de las horas.

Los dos sospechosos que están detenidos fueron identificados como Roberto Daniel Becerra, de 28 años y con base en el barrio La Palaya, y Agustín Tomás Rojos, también con domicilio en ese complejo. Este último tenía pedido de captura por un asalto resonante perpetrado a mediados de junio.

De acuerdo con las fuentes, el caso tuvo algunos testigos que no han declarado en la causa, quienes “saben lo que ocurrió pero no han querido presentarse en la causa”, señalaron en la zona de la barriada donde ocurrió el ataque de la mujer. Y hasta nombraron que un comisario retirado “que vive en la esquina fue testigo” del ataque.

La hipótesis de la causa, que fue informada la semana por El Sol, señala que tres jóvenes fueron directamente al domicilio de Vedia porque sabían que “su hijo había cosechado una gran planta de marihuana” y tenía entre 100 y 120 frascos de cogollos.

Becerra es citado por los detectives y las fuentes como quien sabía que la droga estaba en la propiedad y por eso habría organizado el robo. Y, para eso, tres sujetos que se movían con él fueron hasta el barrio Covimet IV.

La reconstrucción señala que Vedia se encontraba en su hogar con sus dos hijos cuando notó que personas desconocidas intentaban meterse por el portón y la puerta principal. Como la mujer frenó a los gritos y con su cuerpo el ingreso de los malvivientes, terminó recibiendo un disparo en uno de sus pechos.

Luego del disparo, los delincuentes escaparon en un Renault Sandero gris y la víctima quedó tirada en grave estado. Las fuentes policiales consultadas destacaron que la mujer no sabía nada que la presencia de frascos de cogollos de marihuana en la casa.

El fin de semana, la Justicia fue notificada del fallecimiento de la mujer. Ante esto, la fiscal de la causa, Claudia Ríos, modificó la calificación contra los dos detenidos. Y la División Homicidios de Investigaciones comenzó a trabajar en la incorporación de más pruebas para intentar identificar a los otros dos sujetos.

Uno en particular

Agustín Tomás Rojos era investigado desde hacía varias semanas por la Justicia y la policía. Lo buscaban por un asalto ocurrido el 16 de junio en Cervantes Gas, ubicado en calle Saavedra al 1300 de Godoy Cruz. El fiscal Gabriel Blanco lo tenía ubicado con pedido de captura.

Rojos es conocido porque tiene familiares en la cárcel. Y otros fueron marcados hace años por robo agravados de importancia. Creen que era activo miembro de “una banda grande” y mantenía estrecha relación con Becerra, entre otros personajes del mundo del hampa.

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Después de la detención, la semana pasada, el fiscal Blanco lo imputó por robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por ningún modo por acreditada, por ser en poblado y en banda y por el uso de arma impropia, todo en concurso ideal.