Los organismos de derechos humanos atravesaron este domingo una jornada de profundo dolor tras conocerse las muertes de Taty Almeida y Angelina Caterino de Castro, dos mujeres que dedicaron gran parte de sus vidas a la búsqueda de verdad y justicia por las víctimas de la última dictadura militar.
Por un lado, falleció a los 95 años Taty Almeida, histórica presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y una de las voces más reconocidas en la defensa de los derechos humanos en Argentina.

La docente y activista se encontraba internada en el Hospital Italiano de Buenos Aires. La noticia fue confirmada por su entorno a través de un comunicado difundido durante la tarde.
Su compromiso con la lucha comenzó tras la desaparición de su hijo, Alejandro Almeida, secuestrado en 1975 por la organización parapolicial Triple A. Desde entonces se convirtió en una de las principales referentes del movimiento de Madres de Plaza de Mayo y en una figura clave en la construcción de la memoria colectiva argentina.
A lo largo de décadas participó de marchas, actos y actividades vinculadas a la defensa de los derechos humanos, manteniendo siempre vigente una de sus frases más recordadas: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.
Por su parte, este sábado también se conoció la muerte de Angelina Caterino de Castro, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Mendoza y referente de la búsqueda de nietos apropiados durante la dictadura. .
Angelina tenía 91 años y durante casi cuatro décadas buscó a su hija Gladys Castro y a su yerno Walter Domínguez, desaparecidos en diciembre de 1977. Gladys estaba embarazada cuando fue secuestrada junto a su compañero en Godoy Cruz.

Su historia tuvo un momento de reparación en agosto de 2015, cuando pudo abrazar por primera vez a su nieta Claudia Domínguez Castro, nacida en cautiverio en la ESMA e identificada como la nieta recuperada número 117 gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo y el Banco Nacional de Datos Genéticos.
Desde Abuelas de Plaza de Mayo la despidieron con un emotivo mensaje en el que recordaron la calidez con la que construyó el vínculo con su nieta tras el reencuentro.
Sus historias, atravesadas por el dolor, la perseverancia y la búsqueda incansable de justicia, quedaron ligadas para siempre a una de las luchas más importantes de la historia argentina.
