Leandro Díaz confesó que llevaba el cargamento en un Chevrolet Corsa tres puertas.

¿Un dato previo? ¿Casualidad? El domingo por la noche, efectivos de la Policía Rural (PR) incautaron casi 100 kilos de marihuana en un control en el departamento de Lavalle. Se trató de uno de los secuestros más importantes de esa droga de los últimos tiempos, ya que podría superar los 20 millones de pesos.

La sustancia sería paraguaya y venía oculta en un Chevrolet Corsa tres puertas negro que era conducido por un hombre oriundo de la localidad de Albardón, provincia de San Juan. Su objetivo era encontrarse con otras personas y llegar hasta el Gran Mendoza y ocultar u enfriar el cargamento durante unos días.

En total, fueron 135 panes de la droga los que se encontraban distribuidos en distintas partes del rodado. El conductor del auto, de 33 años e identificado como Leandro Rodolfo Díaz, quedó a disposición de la Justicia federal por el tráfico del estupefaciente.

Minutos después del hallazgo, los efectivos de la PR dieron aviso a sus colegas de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) para que se hicieran cargo del procedimiento.

Desde ese momento, una vez que se confirmó que se trataba de marihuana, los efectivos que trabajan casos de narcocriminalidad iniciaron una pesquisa con el objetivo de determinar de dónde partió y cuál era su destino. Se estima que salió desde Paraguay y atravesó durante días las provincias del norte argentino.

Con esta premisa, la Justicia autorizó el secuestro del teléfono celular del detenido como puntapié para comenzar los trabajos investigativos. Iba a ser peritado en los próximos días en busca de información que sirva para revelar cuáles fueron las últimas comunicaciones de Díaz y conocer, además, si la tecnología lo permite, el recorrido que realizó desde su lugar de origen hasta el puesto de control ubicado sobre el kilómetro 77 de la ruta 142, frente a la seccional El Pichón de Guardaparques.

Por información a la que accedió El Sol, el sanjuanino, nacido el 26 de mayo de 1990 y con domicilio en calle Chacabuco de Villa Elena, llegó en el Corsa patente FXI892 y frenó la marca en la zona de la Reserva Natural Bosques Telteca. Fuentes policiales señalaron que venían trabajando una información sobre un posible tráfico de estupefacientes por esos días.

Debido a esto, les llamó la atención a los efectivos de la PR que se estacionara en la zona. Una hipótesis sostiene que el Corsa circulaba en contacto con otro grupo de gente que iba marcando punta en otro rodado.

Este es el típico modus operandi de las organizaciones narco que llevan grandes cargamentos de sustancias ilegales desde un lugar a otro. El objetivo es que parte de la banda transite en otro auto varios quilómetros adelante y le vaya indicando al conductor del rodado donde va a oculta la mercadería, cuáles son las zonas “más seguras” para no ser detectados.

Es posible que, en este caso, el sanjuanino haya estado esperando alguna orden para continuar con el trayecto. Fuentes policiales aportaron que no se le conocían movimientos previos a Díaz en Mendoza y tampoco personas que hayan tenido contacto con él.

Frente a estas circunstancias, hasta que los pesquisas no accedan al celular, las novedades tardarán en llegar en la causa, salvo que ingresen llamados al Fonodrogas de algunos interesados que aporten datos de relevancia en la causa, como suele suceder.

Distribuidos

La historia del importante secuestro comenzó minutos antes de las 22 del domingo, cuando efectivos de la Policía Rural detectaron la presencia del Corsa negro estacionado cerca de la sección El Pichón de Guardaparques, en el kilómetro 77 de la ruta 142.

El rodado circulaba con dirección sur y tenía el objetivo de llegar a Mendoza.
Identificaron al conductor e iniciaron una inspección ocular en el vehículo. Algunas actitudes del hombre llamaron la atención de los policías.

Detrás del asiento del conductor, los efectivos observaron paquetes tipo ladrillos envueltos en cinta de embalar marrón.

Esto motivó a que lo obligaran a bajarse del vehículo. Llamaron a dos testigos y comenzaron con una requisa más profunda. Debajo del asiento del conductor extrajeron nueve panes; del mismo sector, pero del acompañante, otros 13. Debajo del asiento trasero había 21 y en el baúl, escondido detrás de un parlante, otros 92.

Al ser consultado por los paquetes, Díaz no tuvo otra alternativa que confesar que llevaba marihuana.

En un primer momento, este hombre quedó alojado en la Comisaría 63ª, a la espera que el Juzgado Federal Nº3, a cargo de Marcelo Garnica, resuelva su traslado a los calabozos de la U-32, el centro de detención de los Tribunales Federales.

El pesaje de los 135 panes de marihuana que tenían como destino el Gran Mendoza arrojó un total de 97 kilos de marihuana.