La Justicia ordenó este lunes la libertad condicional de Ricardo Javier González Bustos, el conocido delincuente juvenil que cumplía una condena de 25 años por cuatro homicidios cometidos en Mendoza, entre ellos, el de la maestra jardinera Claudia Lourdes Oroná.
El fallo, dictado por el juez de primera instancia Gabriel Bragagnolo, establece condiciones estrictas para su reinserción social, de acuerdo con la información a la que accedió El Sol.
González Bustos, de 37 años, podrá abandonar el penal de San Luis donde permanecía recluido desde hace varios años, con la obligación de residir en Villa Mercedes y trabajar en el rubro de la construcción, además de colaborar en un emprendimiento familiar y participar del cuidado de su hijo, menor de edad.
Como condición expresa, tiene prohibido regresar a Mendoza, donde perpetró los crímenes que marcaron su historial delictivo cuando todavía no cumplía los 18 años. El Pitu, como lo conocen, dejará la penitenciaría entre este lunes y martes.
A 20 años del crimen de la maestra Claudia Oroná: su asesino podría salir en libertad
Ricardo Javier González Bustos (37 años) era considerado uno de los delincuentes juveniles mendocinos más violentos de los últimos años. “No tenía piedad cuando no todavía cumplía la mayoría de edad y se movía siempre armado”, reconocieron los investigadores policiales cuando…
Durante la audiencia, en un momento que sorprendió a los presentes, el imputado aprovechó su derecho a la última palabra para dirigirse directamente a las familias de las víctimas, principalmente la de Claudia Oroná, la docente asesinada en noviembre de 2004 durante un intento de robo. Con la voz entrecortada, pidió perdón y reconoció sus errores por el crimen durante un asalto que conmocionó a Mendoza.
La defensa, representada por el abogado Francisco Machuca, presentó informes que avalaron su solicitud durante la primera audiencia, que se desarrolló el mes pasado. Los estudios del Consejo Correccional destacaron su participación en programas educativos —realizó cursos de peluquería y computación— y buen comportamiento durante los últimos años de prisión.
Un dato clave para su liberación fue que, a pesar de sus antecedentes, nunca se le declaró reincidente, debido a que tres de los homicidios fueron cometidos siendo menor de edad. Esta circunstancia legal fue fundamental para que el tribunal considerara su pedido de libertad condicional.
La resolución judicial establece un estricto régimen de supervisión. González Bustos deberá presentarse periódicamente ante las autoridades judiciales de San Luis (firmar una vez por mes) y mantener una conducta intachable, es decir, sin cometer nuevos delitos. Cualquier incumplimiento podría significar la inmediata revocación de su libertad condicional.
Su familia, que ya reside en Villa Mercedes, será determinante en su proceso de reinserción. Fuentes judiciales indicaron que cuentan con un plan de contención que incluye posibilidades laborales y seguimiento psicológico.

El asesinato de Claudia Oroná fue uno de los hechos policiales más impactantes de los últimos 20 años en Mendoza. La maestra oriunda del departamento de San Martín fue ejecutada a plena luz del día frente a un edificio escolar donde había niños en las aulas, en el barrio Tres Estrellas de Godoy Cruz.
El hecho sucedió el 1 de noviembre de 2004, minutos antes de las 13, mientras salía de dar clases en el jardín maternal Estrellitas, ubicado en calle Mariano Moreno
Oroná subió a su Fiat Palio blanco, que había dejado estacionado en un puente, y fue abordada por dos sujetos que le apuntaron con un arma de fuego para robarle el vehículo. Intentó defenderse del ataque trabando la puerta y en ese momento uno de los atacantes efectuó un disparo que atravesó el cristal de la ventanilla.
El proyectil ingresó por la espalda de la maestra y le perforó el corazón. Mientras los autores se daban a la fuga, la mujer utilizó sus últimas fuerzas para bajar del vehículo y pedir ayuda, pero terminó desplomándose en la vereda.
Con el paso de los días varios sospechosos fueron detenidos para responder por el hecho. Entre ellos se encontraba González Bustos, quien tenía solo 16 años en aquel entonces. El Pitu ya estaba en la mira por otros hechos de sangre pero lograba esquivarle a las redes policiales.
En febrero del 2006, fue condenado a 23 años de cárcel luego de que le declararan la responsabilidad penal por tres asesinatos perpetrados siendo menor de edad. Tres meses después, recibió otros 21 por el homicidio de Oroná en la desaparecida Segunda Cámara del Crimen. La pena se unificó en 25 años de encierro, lo que terminará de cumplir en el 2030.
