Ricardo Javier González Bustos (37 años) era considerado uno de los delincuentes juveniles mendocinos más violentos de los últimos años. “No tenía piedad cuando no todavía cumplía la mayoría de edad y se movía siempre armado”, reconocieron los investigadores policiales cuando lo capturaron hace más de 20 años.
Desde fines de 2004 se encuentra privado de la libertad, pero un pedido realizado por su defensa podría permitirle acceder a la libertad condicional. Pasó por el ex COSE y también las cárceles de Boulogne Sur Mer, San Felipe y Almafuerte en nuestra provincia. Por sus conflictos intramuros y malas relaciones con otros reos, lo trasladaron a los penales de Neuquén y Rawson. Actualmente, está alojado en San Luis y se encuentra bajo el régimen de salidas transitorias (una vez por semana).
El Pitu como lo bautizaron en su círculo íntimo por su baja estatura, fue uno de los autores del recordado asesinato de Claudia Lourdes Oroná (35), perpetrado con arma de fuego el 1 de noviembre de 2004 durante un intento de robo de un auto en la puerta del jardín maternal del barrio Tres Estrellas de Godoy Cruz. El impacto de ese hecho de inseguridad generó un fuerte cimbronazo en la gestión del entonces gobernador Julio Cobos.
En febrero de 2006, la Justicia Penal de Menores le impuso 23 años de cárcel por otros tres asesinatos cometidos en Godoy Cruz y Luján, cuando todavía no alcanzaba la mayoría de edad. Los casos evidenciaban que estaban frente a un chico con agresividad extrema.
El 19 de mayo de ese mismo año, la desaparecida Segunda Cámara del Crimen lo condenó a 21 años de encierro como uno de los autores del homicidio de Oroná. Se sentó en el banquillo con un mayor que terminó absuelto. Protagonizó revueltas, toma de rehenes y hasta una fuga en el centro de detención juvenil, además de un motín. Por todos estos hechos, le unificaron las penas en 25 años de cárcel a cumplir en 2030.
González Bustos fue beneficiado con salidas transitorias en 2020. Sin embargo, dos años después se las suspendieron por una sanción que le había impuesto el Servicio Penitenciario puntano, al detectar que había regresado al penal con unas pocas semillas que parecían ser de marihuana.
Nunca se pudo probar si se trató de cannabis y por eso este año le restituyeron ese estadio, que se encuentra dentro del llamado periodo de prueba del régimen de progresividad de la pena que busca preparar a los condenados en su reinserción social.
Desde hace meses, busca obtener la libertad condicional a través de su abogado, Francisco Machuca. Este martes por la mañana se celebrará una audiencia frente al juez Gabriel Bragagnolo y el Ministerio Público estará representado por el fiscal de Homicidios Carlos Torres.
Fuentes judiciales señalaron que es probable que González Bustos obtenga el beneficio en los próximos tiempos. Si bien lo condenaron por cuatro asesinatos, nunca se le declaró la reincidencia porque tres de los hechos los cometió siendo menor de edad. Debido a esto, está en condiciones de acceder al beneficio de libertad condicional para terminar de cumplir la pena fuera de la cárcel.
Según información a la que tuvo acceso el diario El Sol, el interno recibió estímulo educativo por realizar cursos de peluquería y computación. Su familia se radicó en Villa Mercedes y fijaría domicilio en esa provincia.
Además, los informes del Consejo Correccional (salud psicofísica, actividad laboral, capacitaciones, relaciones familiares, entre otros) serían positivos y se actualizaron por pedido de Bragagnolo hace algunos meses.
González no tiene pensado vivir en Mendoza si recupera la libertad. Las fuentes agregaron que estaría en condiciones de trabajar en la construcción en la vecina provincia y que “se encuentra contenido” por su familia.
Todos estos estudios y análisis de la situación de González intramuros serán presentados durante la audiencia de este martes. Una vez que las partes argumenten sus posturas, la resolución quedará en manos del juez responsable de la Ejecución de la Pena.
Fue detenido por el resonante crimen de una maestra y ahora lo acusan de intentar matar a su pareja
Un caso de violencia de género revuelo la tarde del domingo en el barrio Tres Estrellas de Godoy Cruz. Una mujer fue atacada con un arma de fuego y recibió un disparo en su rostro. Debido a que le atravesó la…
El asesinato que conmovió a Mendoza
El asesinato de Claudia Oroná fue uno de los hechos policiales más conmocionantes de los últimos 20 años en Mendoza. La maestra oriunda del Este provincial fue ejecutada a plena luz del día, en un hecho de inseguridad y frente a un edificio escolar donde había niños en las aulas.
Sucedió el 1 de noviembre de 2004, minutos antes de las 13, mientras salía de dar clases en el jardín maternal Estrellitas, ubicado en calle Mariano Moreno, dentro del barrio Tres Estrellas.
Oroná subió a su Fiat Palio blanco, que había dejado estacionado en un puente, y fue abordada por dos sujetos que le apuntaron con un arma de fuego para robarle el vehículo. Intentó defenderse del ataque trabando la puerta y en ese momento uno de los atacantes efectuó un disparo que atravesó el cristal de la ventanilla.
El proyectil ingresó por la espalda de la maestra y le perforó el corazón. Mientras los autores se daban a la fuga, la mujer utilizó sus últimas fuerzas para bajar del vehículo y pedir ayuda, pero terminó desplomándose en la vereda.
Con el paso de los días varios sospechosos fueron detenidos para responder por el hecho. Entre ellos se encontraba Ricardo González Bustos, quien tenía solo 16 años en aquel entonces. El Pitu ya estaba en la mira por otros hechos pero lograba esquivarle a las garras policiales.
Una vez condenado por el caso Oroná, el Ministerio Público reactivó una investigación por un doble asesinato perpetrado en Lavalle a fines del 2003 y lo tuvo en la mira.
El caso fue conocido como el “doble crimen del Átomo” y tuvo como víctimas a Silvia Amaya (24) y a su pequeña hija Diana Torres (7). Ocurrió el 20 de diciembre del citado año y una banda de asaltantes ingresó al edificio con fines de robo.
Se fugó de la cárcel el homicida de Gastón Rasjido
Cristian Luciano Franklin Romero tiene 42 años. Desde hace varios años su nombre pasa desapercibido en las crónicas policiales locales pero, entre fines del 2003 y el 2004, este hombre se transformó en uno de los homicidas más salvajes y buscados…
Uno de los integrantes de la gavilla accionó el arma que llevaba y un plomo terminó con las vidas de Amaya y la pequeña. La mamá buscaba proteger a la niña cerca de las cajas registradoras. El caso presentó varios detenidos que entraron y salieron de prisión.
Hubo dos juicios. En el primero, desarrollado en el 2006, siete sospechosos fueron absueltos. Luego el Pitu fue imputado como integrante de la banda pero también terminó desligado del caso con el paso de los meses.
