Uno de los crímenes más resonantes de los últimos tiempos en la provincia quedó impune después de que una jueza absolvió por la duda la mañana de este martes a Rubén Alberto Tula Pacheco (37), único acusado de matar al jefe de la barra de la Lepra Omar Camel Jofré, a la salida de un boliche en 2019.

El sospechoso, que llevaba casi dos años detenido, también quedó desvinculado de un robo agravado, causa que fue clave para su posterior imputación por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego del líder barrabrava.

La jueza Nancy Lecek, que presidió el debate, se inclinó por el pedido del defensor Pablo Cazabán, quien había requerido la absolución en ambos expedientes.

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Lejos estuvo de los 14 años de prisión que solicitó la fiscal de Claudia Ríos, quien lideró la instrucción y se basó en un cotejo de ADN positivo y demás pruebas para exigir la condena; así como también de los 16 años de encierro pedidos por la querella en los alegatos.

Ahora, la representante del Ministerio Público aguardará a que en cinco días se ventilen los fundamentos del fallo, para decidir si presentará un recurso de casación. En ese caso, será la Suprema Corte de Justicia de la provincia la que definirá la situación.

Más allá de eso, la magistrada ordenó el inmediato recuperó de la libertad de Tula Pacheco, por lo que regresó este martes a las calles.

El crimen del Camel provocó fuertes conflictos internos en Los Caudillos del Parque, como se conoce a la facción más violenta del Club Independiente Rivadavia, y que lideraba desde hacía tiempo.

Los días posteriores al hecho de sangre, se registraron numerosos enfrentamientos en el barrio Parque Sur, donde tenía base Jofré. Hasta hubo amenazas a personal del Hospital Lencinas, donde fue asistido el jefe barrabrava tras el ataque armado.

Por ese motivo, en aquellos días se debió reforzar la seguridad en ese sector del oeste de Godoy Cruz y se realizaron importantes operativos para desalentar la “guerra” por el poder que se había desatado.

El hecho

Fue la madrugada del 24 de febrero del 2019 cuando Jofré salía junto a unos amigos del boliche La Guanaca, ubicado sobre la ruta Panamericana, en Chacras de Coria, Luján.

La víctima estaba subiendo a la parte trasera de un Fiat Palio Weekend negro, que estaba en el estacionamiento del local bailable, cuando un sujeto le gritó: “Eh, Camel”, para luego realizar tres disparos con una pistola calibre 9 milímetros, sostiene la reconstrucción realizada por los detectives del caso.

Dos plomos dieron en la humanidad del Camel, quien quedó tendido en el asiento del rodado. Jofré alcanzó a decirle a sus amigos: “Loco, me dispararon”, y agregó que el autor había sido “el de camiseta argentina”, describieron testigos en el expediente.

Acto seguido, el líder barrabrava quedó inconsciente y sus amigos lo trasladaron hasta el Hospital Lencinas, ubicado junto a la barriada donde residía el Camel, donde los médicos poco pudieron hacer y sólo constataron el deceso.

Por su parte, de las testimoniales surgió que el autor de los disparos subió a una moto Yamaha FZ, la cual era conducida por un cómplice. Ambos escaparon por la Panamericana hacia el sur.

Tras el inicio de la pesquisa, se realizaron rastrillajes en la zona y a unos 800 metros de la escena se halló abandonada la moto que habían utilizado los agresores para darse a la fuga. Asimismo, dieron con una campera de la Selección Argentina, una camisa azul con lunares y un casco, del que se logró extraer material genético.

Fue justamente esa prueba la que permitió realizar un cotejo de ADN, el cual arrojó positivo con respecto a Tula Pacheco.

En plena instrucción por el asesinato del Camel, el sospechoso había sido detenido por el robo de una Zanella RX 150cc, ocurrido el 15 de marzo en el barrio Infanta de Las Heras.

A través de esa captura, que se produjo a comienzos de mayo de ese año, se obtuvieron muestras del ADN de Tula Pacheco, que luego coincidieron con las obtenidas en la vestimenta secuestrada en la causa del crimen del jefe de la hinchada leprosa. Sin embargo, esta prueba no fue suficiente para que la Justicia lo encontrara culpable. 

Con respecto al móvil, los pesquisas apuntaban a que existió un instigador o autor intelectual, que pagó a los dos sujetos que perpetraron el ataque letal contra Jofré, todo motivado por una internada en la barra, ligada a la comercialización de drogas. Aunque no hubo mayores pruebas que permitieran confirmar esa versión.