Desde el 9 de febrero, cuando quedó aprehendida por disposición de la Justicia, siempre mostró el mismo semblante. Karen Leylen Ovideo mantuvo las mismas expresiones y estados de ánimo mientras la fiscal de Homicidios la imputaba por la muerte de su pareja y la del hijo de él, de apenas 9 años.
La bautizada “envenenadora de Guaymallén” está sospechada de ser una psicópata. Habría intoxicado hasta la muerte a Rolado Ángel Aquino y a su pequeño hijo, Elías Ángel Luciano Aquino, entre los primeros días de julio del 2019 y febrero de este año.
Creen que buscaba “eliminar” de su círculo íntimo a personas con quien al principio había entablado una relación de confianza. La fiscal de Homicidios Claudia Ríos lidera una investigación por hechos inéditos en Mendoza.
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La hipótesis principal apunta a que Oviedo envenenó con un anticongelante para vehículos automotores –que contiene el potente tóxico llamado etilenglicol– al pequeño cuando pasó unos días en su casa durante las vacaciones escolares de invierno del 2019, y también al padre del pequeño, su pareja, por causas que hoy no tienen respuesta.
Los vecinos de la mujer, en la zona de calle Manuel A. Saez, de Villa Nueva, fueron los que contaron que Ovideo “dopaba” a su pareja “para salir de joda” y sembraron un manto de dudas sobre el deceso de Elías. El caso ganó repercusión nacional.
Más aún después del viernes, cuando Ríos le notificó la acusación por homicidio agravado por procedimiento insidioso en perjuicio del niño. Ya había sido acusada formalmente después de que su concubino muriera en una clínica privada de Capital el miércoles 9 de febrero.
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A los investigadores les llamó la atención la frialdad de la sospechosa al momento de ser notificada de las acusaciones, que prevén prisión perpetua en caso de ser hallada culpable.
Siempre con mirada firme y hasta con pestañas postizas mientras era trasladada por la Unidad Fiscal de Homicidios. Jamás una lágrima o alguna expresión para intentar saber cómo seguirá el proceso en su contra.
A Karen Oviedo todavía no le realizan los peritajes psicológicos correspondientes. Pero algunos investigadores con años de experiencia no dudan al afirmar que se puede estar frente a una psicópata o asesina serial.
La definición básica de las personas que presentan un trastornopsicopático, “suelen estar caracterizadas por tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y unos remordimientos reducidos, y un carácter más bien desinhibido”.
Además, tienen conductas socialmente irresponsables, ignoran o violan los derechos de los demás, presentan incapacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y hasta evidencian dificultad para mostrar remordimiento.
Justamente, esta mujer nacida el 30 de marzo de 1990 recibió las duras acusaciones del Ministerio Público –también está imputada por homicidio agravado por el vínculo, en el caso de su pareja– y no mostró sentimiento de culpabilidad o sintió intranquilidad ante los presentes. Sólo se abstuvo de declarar y la enviaron a la cárcel.
De acuerdo con fuentes penitenciarias, Ovideo quedó alojada en la nueva prisión de mujeres ubicada en Cacheuta. Las primeras horas de estadía no fueron nada sencillas para ella.
Recibió amenazas por parte de algunas presas –al parecer, le exigieron dinero a cambio de protección en el interior del penal– y tuvo que ser alojada en un sector de aislamiento.
Mientras tanto, en la fiscalía de Ríos continúan la búsqueda de más pruebas para sostener las imputaciones ante un juez de primera instancia.
El objetivo es solicitar la prisión preventiva en los próximos días para luego terminar de cerrar la instrucción y elevarla a juicio.
No descartan que la próxima defensa que tenga la mujer –el primer abogado renunció– busque en un futuro no muy lejano pactar un juicio abreviado con la líder de la instrucción.
De todas formas, Oviedo no zafará de la perpetua, más allá de que admita los hechos.

Conmoción
El caso de la “envenenadora de Guaymallén” fue revelado por El Sol. Fue luego de su detención e imputación, cuando la fiscal Claudia Ríos confirmó que la mujer había suministrado un anticongelante a su pareja después de adquirirlo a través de Mercado Libre.
Rolando Aquino fue internado en una clínica el lunes 7 porque vomitaba a cada rato y se desvanecía. Entró en coma y falleció 48 horas después.
Al ser consultada por los médicos, su mujer dijo que le estaba suministrando ácido kójico para una enfermedad que presentaba en la piel. Sin embargo, a los médicos no les cerró la versión y certificaron la muerte como dudosa.
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La fiscalía comenzó a trabajar y secuestró el teléfono celular de Oviedo. Los peritos tecnológicos detectaron que la mujer había indagado en Google empleando frases como “cuál es el veneno más letal” y “cómo borrar el historial de búsqueda”.
Además, los días previos a la internación compró etilenglicol a través de Mercado Libre. La declaración de una empleada doméstica de la pareja también fue clave para la instrucción: dijo que observó a Oviedo suministrarle a Aquino el “remedio” con jugo de naranja. Justamente, el etilenglicol es un químico incoloro, inodoro y con sabor dulce.
Con el paso de los días, ante las sospechas que comenzaron a recaer sobre la mujer por la muerte del hijo de su concubino, la fiscal le tomó declaración a la madre biológica y solicitó la historia clínica al Hospital Notti, dónde lo habían atendido desde que nació.
También envió un nuevo oficio a Mercado Libre para saber si los días previos al deceso del pequeño –decretado el 12 de julio del 2019–había comprado etilenglicol.
La mamá de Elías dijo que notó comportamientos extraños por parte de Oviedo a horas de la muerte: les insistía en que lo cremaran, pedido al que los progenitores no accedieron.
Desde el pediátrico de Guaymallén informaron que el niño no presentaba enfermedades preexistentes y que había fallecido por una falla multiorgánica.
Por último, Mercado Libre aportó la considerada prueba más fuerte: cuatro días antes del fallecimiento de Elías, Ovideo también compró etilenglicol.
