Todos los días desde el Centro Estratégico de Operaciones (CEO) se les recuerda a los policías a través de la frecuencia tres situaciones a tener en cuenta: permanecer con el chaleco colocado todo el tiempo, evitar las persecuciones en alta velocidad y que está prohibido el uso de una munición en la recámara del arma reglamentaria.
Justamente, esa última disposición fue la que generó un control sorpresa la madrugada de este jueves en la base del Cuerpo de Infantería General Manuel Belgrano, ubicada en calle Coronel Rodríguez de Ciudad.
Fue después de que una denuncia anónima ingresó a la Inspección General de Seguridad (IGS) que se decidió controlar el armamento a los efectivos que estaban ingresando a servicio en esa unidad policial.
De esa forma, se descubrió que de un total de 42 funcionarios a los que se les verificaron sus pistolas 9 milímetros provistas, cuatro las portaban con el proyectil en recámara.
Ante eso, desde la IGS se les inició un expediente administrativo y podrían recibir sanciones por incumplir la normativa provincial.
Horas más tarde, efectivos de toda la provincia tomaron conocimiento sobre el procedimiento y generó voces a favor y en contra.

Efectivos de diferentes jurisdicciones que hablaron con El Sol aseguraron que en ocasiones se lleva el arma con bala en boca producto del “ritmo del trabajo”, que suele ser normal cuando se hacen tareas en zonas conflictivas y hasta sostienen que la normativa es contradictoria.
Por otro lado, algunos funcionarios se mostraron a favor de la disposición, ya que sirve para evitar accidentes en pleno servicio y hasta casos de gatillo fácil.
Como ejemplo, pusieron el caso del policía Maximiliano Hemmerling, quien en 2005 mató al cadete de farmacia Milton Ruggeri en Maipú. El ex integrante de la fuerza tenía la bala en recámara cuando manipulaba su arma reglamentaria y la disparó accidentalmente.
Fuentes allegadas a la investigación interna destacaron que sólo se puede utilizar el arma con una bala en la recámara en situaciones de altísimo riesgo y no para el día a día.
El debate por la utilización del arma lista para el disparo no sólo se da en Mendoza. A comienzos del año pasado, en Santa Fe se dejó sin efecto una normativa que durante 22 años les prohibió a los policías de esa provincia a usar el cartucho en boca.
Fue el jefe policial santafesino Víctor Sarnaglia quien tomó esa decisión ante la creciente violencia e inseguridad en ese territorio. “Las situaciones de gatillo fácil no se resuelven con una prohibición administrativa”, sostuvo en ese entonces.
