En un juicio abreviado, Gustavo Fernando Olguín fue condenado este miércoles a perpetua por el homicidio agravado por el vínculo de su padre, Hugo Antonio Olguín, el jubilado de 84 años ocurrido en su casa de Villa Nueva, Guaymallén, en 2025.
La fiscal de Homicidios Andrea Lazo había llegado a un acuerdo con la defensa con la condición de que el único imputado, de 55 años, reconociera el crimen. El juez Ramiro Salinas homologo ese acuerdo y dictó la sentencia en la audiencia final de este proceso.
La investigación determinó que se trataba de un parricidio. Olguín hijo se habían presentado en la Comisaría 9° para informar que había encontrado a su padre sin vida en su casa de la calle Victoria.
La primera hipótesis, muerte sin asistencia médica (SAM), comenzó a caerse cuando los investigadores inspeccionaron la escena por orden de la fiscal Lazo. Fundamentalmente, porque no se habían violentado los ingresos a la propiedad, como tampoco había faltantes ocasionados por un robo. El cadáver registraba lesiones compatibles con una agresión directa y un mecanismo de asfixia.
En esta pesquisa en la casa se detectaron manchas de sangre y un palo con rastros hemáticos.
Esto le permitió a Lazo cambiar la calificación y centrarse en el hijo como principal sospechoso. Allanaron su domicilio y encontraron pruebas fundamentales para imputarlo: ropa ensangrentada.
Y las grabaciones de las cámaras de seguridad de un vecino cerraron la investigación en torno al hijo de la víctima, ya que en el horario en que se produjo el homicidio era el único que había ingresado y salido de la vivienda de Villa Nueva.
Con esos elementos, la fiscal lo imputó por homicidio agravado por el vínculo, cuya única pena es la prisión perpetua, cuya sentencia finalmente se produjo este miércoles.
