La Justicia dictó este viernes la prisión preventiva contra Gustavo Fernando Olguín, de 55 años, acusado de asesinar a su padre, Hugo Antonio Olguín, el jubilado de 84 años hallado muerto en su casa de Villa Nueva, Guaymallén. La fiscal de Homicidios Andrea Lazo lo imputó por homicidio agravado por el vínculo, un delito cuya única pena prevista es la prisión perpetua, y solicitó que siga encerrado mientras se culmina la instrucción. La jueza Natalia Didier coincidió con los argumentos de la acusación y por eso resolvió la medida cautelar que afecta la libertad.
La reconstrucción del hecho determinó que no hubo signos de violencia en los accesos ni faltantes en la vivienda, lo que descartó el ingreso de terceros. El cadáver presentaba lesiones compatibles con una agresión directa y un mecanismo de asfixia.
En el lugar se secuestró un palo oculto con rastros hemáticos y, tras los análisis de Policía Científica, se verificó la presencia de material genético tanto de la víctima como del imputado. También se detectaron manchas de sangre en prendas del sospechoso, incluido un pantalón que había sido escondido y cuyo patrón de salpicaduras no corresponde a un simple contacto accidental.
Además, las imágenes de las cámaras de seguridad de un vecino que registraron el ingreso de una única persona a la vivienda durante la franja horaria del crimen. En las grabaciones, incorporadas desde el inicio de la causa, se observa que entre la noche del 18 de agosto y la mañana del 19 solo Gustavo Olguín entró y salió de la casa de su padre.
Según la investigación, la secuencia coincide con los movimientos temporales en los que se habría perpetrado el ataque.
El caso había comenzado con una versión distinta: el propio imputado se presentó en la Comisaría Novena asegurando haber encontrado a su padre sin vida. Los primeros peritajes plantearon la posibilidad de una muerte natural, pero una segunda revisión reveló signos de violencia que llevaron a recaratular el expediente.
