Nahir Galarza denunció a través de su abogada “una persecución y un tratamiento diferenciado en la Unidad Penitenciaria” de Paraná, donde cumple su condena a perpetua por el crimen a balazos de su novio Fernando Pastorizzo, cometido en 2017 en Gualeguaychú.
Según la letrada, Raquel Hermida Leyenda, un cambio de look habría sido el desencadenante para que la joven sufriera consecuencias en sus condiciones de encierro.
“El jueves pasado Nahir pidió permiso para que su mamá (en horario de visita) le corte el pelo y le haga color”, contó Hermida Leyenda. Pero al parecer, cuando más tarde los guardias la vieron distinta, todo se desmadró. “Allanaron su celda, levantaron el techo y le pusieron una custodia de tres oficiales armados para cruzar a estudiar su licenciatura en Psicología”, añadió la abogada especialista en casos de violencia de género.
Hermida Leyenda aseguró en diálogo con TN que la joven mantiene desde hace ya varios meses “un perfil bajo” que pretende conservar. “Trabaja desde las 8 y asiste no solo a la Facultad, sino también a varios cursos”, describió sobre su rutina dentro de la cárcel.
En ese sentido, la abogada señaló que el tratamiento diferenciado que recibe Galarza por parte de los penitenciarios es una “persecución”, cuando ella solo “está esperando la resolución de la Corte Suprema y la posibilidad de acceder a un nuevo juicio”.
“Nahir no quiere fugarse, solo sueña con un nuevo juicio que condene a su padre”, sostuvo.
En enero, Galarza ratificó su denuncia en la que sostiene que fue su padre quien cometió el crimen. Sin embargo, la fiscalía de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú desestimó la acusación al considerar que el homicidio por el que fue condenada ya fue analizado en distintas instancias judiciales.
La joven, quien actualmente tiene 23 años, fue con 19 la mujer más joven del país en haber sido condenada a prisión perpetua tras ser considerada autora del crimen de Pastorizzo (20), cometido entre las 5.10 y 5.15 del viernes 29 de diciembre de 2017, cuando fue encontrado en una calle de Gualeguaychú con un tiro en la espalda y otro en el pecho, junto a su moto y dos cascos tirados en el suelo.
Inicialmente, al declarar como testigo, Galarza dijo que había visto a la víctima la noche anterior al crimen, aunque ante la sumatoria de indicios en su contra quedó detenida y en una segunda declaración reconoció que lo había matado con el arma de su papá policía, pero que había sido de manera “accidental”.
La sentencia a prisión perpetua fue dictada el 3 de julio de 2018 por el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguaychú y confirmada en julio de 2019 por la Sala II de la Cámara de Concordia.
