Para el abogado Mariano Cúneo Libarona, la causa que tiene imputado al juez federal Walter Bento como líder de una banda dedicada al cobro de coimas a cambio de favores judiciales, es una confabulación en contra del magistrado. Una parte motivada por acciones políticas y otra por odios personales.
Así resume la causa que, reconoce, es la más difícil que le ha tocado en su carrera.
“Tenemos al fiscal, al juez y a la Cámara en contra”, afirmó el mediático defensor de Bento en una entrevista para contar su visión del expediente y su versión de los hechos.

“La realidad es que el juez (Eduardo Puigdéngolas) no se anima a tomar la indagatoria. No sé qué pasa. Es la segunda vez que vengo para la indagatoria y me dejan plantado. Volveré con tiempo cuando nos den fecha”.
– Pero ustedes pidieron la postergación de la indagatoria…
– La pedimos para poder tener acceso al expediente y a las actuaciones que guardan por separado. Si no podemos conocer el expediente, mal podemos defendernos.
– ¿Y cómo ve el caso?
– Es el caso más difícil que he tenido en 42 años. Jurídicamente yo podría ganar este caso, pero tengo un fiscal, un juez y una cámara que lo quieren procesar y detener. Tengo a todos en contra. Y yo quiero a alguien que lea y analice el expediente. Hasta acá no hay nada serio. Hay un montón de irregularidades. Yo puedo tener razón, pero necesito que alguien me dé la razón y acá no me dan la razón, lo que quieren es perjudicar a Bento.
– ¿Y por qué buscarían perjudicarlo?
– Y, eso pregúnteselo a ellos. Estoy convencido de que hay un plan orquestado desde hace tiempo tendiente a decir hay que sacarlo del cargo.
– ¿Pero por qué?
– Eso es lo que no sé. Lo que percibo es que acá se trata de sacar a un juez muy poderoso, un juez muy independiente, un juez afiliado o considerado de determinado partido. El objetivo es dar un escarmiento. Ustedes han tenido una historia judicial con jueces complicados. Creo que se han confabulado desde cuestiones personales y cuestiones políticas
– ¿Cuántas fojas tiene el expediente?
– El único que lo sabe es el fiscal (Dante) Vega, porque el expediente está oculto. Hay legajos sueltos. Hacen cosas que hacía el Nacional Socialismo…
– ¿No es como mucho?
– Esto nunca lo he visto, eh. Solamente pasó en la causa AMIA y declararon la nulidad de todo. En todo momento ocultaban que Bento estaba siendo investigado como imputado.
– ¿Pero no se puede entender que era la instrucción penal preparatoria?
– No, no, no. Esto es un régimen procesal ordinario, no es una investigación preparatoria. A mí me obligaban a averiguar porque los diarios todos los días daban detalles. Y pedimos informes a distintas reparticiones. Pero entonces dije que sí estaba imputado. Y ahí me pusieron el secreto de sumario.

“A los detenidos, que están imputados por delitos excarcelables, los tienen en lugares espantosos para que se arrepientan. Están buscando arrepentidos”.
– ¿Y está mal?
– Pero es que declaran como arrepentidos y automáticamente recuperan la libertad. Hay uno que para mí es gracioso porque dijo que la primera vez que vio a Bento, lo saludó y le dijo “bienvenido a la organización”. Mirá si va a ser así… Con tal de salir, están diciendo cualquier cosa. Es inconcebible que se le impute enriquecimiento ilícito y no hayan ordenado un peritaje contable para ver esos números.
– Pero ese trabajo lo está haciendo la Procelac (Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos)…
– La Procelac lo único que hace es darle andamiaje jurídico. Yo dije que no podía haber lavado de dinero porque los bienes fueron adquiridos antes del supuesto delito. Entonces se avivan y llaman a la Procelac y meten un hecho del 2007. Hacen una cuenta manual de los bienes. Se olvidan de que hay hipotecas, créditos, ingresos de cobrar sueldos por cubrir otros juzgados. Se olvidan de los alquileres. Esto lo tienen que ver contadores.
– ¿Cuál es la postura de Bento con respecto a todo esto?
– Bento está muy fuerte, increíblemente fuerte. Pensaron que este tipo se iba a pegar un tiro o a renunciar, o que se iba a escapar del país. Bento está estudiando el expediente en estos momentos. No para. Tiene una energía que me supera, realmente. Está todo el día estudiando y estudiando el expediente y convencido de que volvería a firmar todo lo que hizo.
– ¿Y quién está a cargo de su juzgado mientras Bento hace esto?
– Él va a trabajar de 10 a 14 y firma todo.

“Si dan por hecho que alguien pagó coima, lo van a tener que probar es que la plata fue a Bento. No sólo no lo van a poder hacer, sino que los números de Bento dan perfecto”.
– Hay abogados que declararon que se produjeron cambios de calificaciones en las causas.
– No es que los abogados lo declararon; se produjeron, pero se produjeron en base a pruebas y hay criterios judiciales que se han empleado por todos. Eso es criterio judicial y no puede juzgarse en una causa
“Te doy por cierto que (Diego) Aliaga andaba con un megáfono por los bares y las plazas diciendo ‘yo manejo a Bento, que venga la plata para Bento. Probame que Bento sabía y probame que Bento recibió esa plata”.
– ¿Cómo se explican los 265 contactos entre Bento y Aliaga?
– Explico en un minuto una parte y la otra parte la guardo para el tribunal. De los 265, hay solamente 120. El resto son llamados que se repiten.
– Igual, 120 llamados sigue siendo un número considerable…
– Es por la relación que Bento tenía con Aliaga, pero esa relación lo va a explicar Bento, que es lo que me reservo. No tenía absolutamente nada que ver con lo que era la vida de Aliaga. Acá tienen que probar que Bento sabía que Aliaga obtuvo plata y que existió esa plata. Acá hay un señor (Javier Santos) Ortega, por ejemplo, que hizo 800 mil dólares. ¿De dónde tiene 800 mil dólares como monotributista…?
– Ortega está imputado por contrabando. Evidentemente, todo en blanco no tenía.
– Bueno, pero tienes que probar la existencia de la plata. Dice “le di a un doctor Ríos 300 mil dólares en una caja de zapatos”. ¿Cómo entran 300 mil dólares en una caja de zapatos? Volviendo a la pregunta, la relación con Aliaga la va a explicar Bento.
– Esa relación es uno de los indicios más fuertes.
– El indicio es una prueba caída en desgracia.
– Hay una cadena de indicios…
– Pero la cadena de indicios no tienen el valor probatorio.
– ¿Cómo que no?
– Me tienen que probar que esos indicios tienen determinados requisitos, y acá no los tienen. Son contradictorios. Tienen que conducir a otras pruebas. Entonces, esos indicios caen.

– ¿Por qué, si no tiene nada que ocultar en esta relación con Aliaga o si no configura ningún tipo penal, se negó sistemáticamente a entregar el celular, que es un bien del Estado?
– La línea la paga él y el teléfono lo compró él. No es un bien del Estado.
– La línea está a nombre del Consejo de Magistratura. Lo dice el expediente.
– El teléfono y la línea la paga él de su sueldo.
– Pero incluso cuando fue Bento a duplicar el chip, le dijeron que ese número no estaba a su nombre. La línea terminada en 270 está a nombre del Consejo de la Magistratura, según el expediente.
– De todos modos, no se le puede pedir al imputado un elemento de prueba incriminatorio. Para explicarlo con un ejemplo absurdo: no se le puede pedir al autor del robo con armas que entregue el arma.
– Pero en este caso, ¿usted cree que el teléfono de Bento es un elemento de prueba que lo incrimina?
– Yo no voy a permitir que se metan en su intimidad. Acá estamos hablando de cuestiones jurídicas. Esto es un proceso penal. No está obligado a entregar el teléfono ni el pasaporte.
– Insisto con esa analogía. ¿Usted presupone que el teléfono tiene ese valor probatorio?
– ¿Por qué no hablamos del Estado de Derecho? ¿Por qué no hablamos de que el fin no justifica los medios? Y no hablamos del teléfono de Bento…
– Porque según la investigación puede haber material probatorio.
– ¿Como cuáles? ¿Música y datos?
– Los contactos con Aliaga, por ejemplo.
– Esos ya están. ¿Y qué hicieron estos vivos? Fueron y le clonaron el teléfono sin notificarnos, sin peritaje ni nada. Nosotros sabíamos que había alguien que se estaba queriendo meter en el teléfono. ¡Era el Estado que se estaba metiendo en el teléfono!.
– ¿Qué futuro le ve a la causa?
– Hasta ahora no encontraron nada serio. Tienen indicios endebles. El problema no es la causa ni la prueba. El problema es la violación de derechos y una decisión orquestada por varios para perjudicarlo. Entonces estoy jodido.
– De nuevo al principio: ¿por qué lo quieren perjudicar?
-Yo no conozco Mendoza, yo vengo acá y hago lo que puedo.
– Bueno, pero es su cliente, su defendido…
– Lo odian. Lo quieren sacar cueste lo que cueste, soslayando derecho. ¿Cómo me veo? Mal. Nunca tuve un juicio tan difícil. Siempre algún fiscal o algún juez leía, bajaba un libro. Alguien estudiaba.
– ¿Cree en el descargo de Bento, que habló de “lawfare”?
– A mí no me convence mucho la teoría del lawfare que alega el kirchnerismo en sus casos. Lo que sí veo es que acá hay algo que huele a política. Yo no conozco tanto Mendoza, no conozco tanto los personajes. No tengo ni idea de qué cara tiene Vega ni Puigdéngolas. No los conozco. Pero si hay algo por lo que yo me he caracterizado, es por ver debajo del agua.
