Una de las pruebas más importantes para avanzar en el esclarecimiento del crimen de Luis Néstor Berardy (47), el quiosquero asesinado la semana pasada en Dorrego, está en manos del fiscal especial, Santiago Garay. Los hijos de la víctima, testigos presenciales del homicidio, identificaron en una rueda de reconocimiento a uno de los cinco sospechosos como el autor del disparo fatal. Los cuatro jóvenes restantes que están vinculados al expediente recuperarán su libertad.
Gina y Renzo acudieron a la alcaldía de tribunales provinciales y, a través de un vidrio, señalaron a un sospechoso de entre 10 personas que estaban frente a ellos. Se trata de un joven de 17 años que había sido apresado el domingo pasado a pocas cuadras del comercio donde ocurrió el asesinato, tras un allanamiento ordenado por el fiscal, y ya se encontraba imputado por homicidio criminis causa –asesinar para encubrir otro delito, en este caso, un asalto-.
Uno de los hijos de la víctima había reconocido anteriormente al ahora principal sospechoso del hecho a través de una foto en Facebook donde se exhibía armas de fuego, según detallaron fuentes judiciales, y esto derivó en su captura.
Debido a esta identificación anterior a la rueda de personas, el abogado defensor del joven, Sergio Carreño, pidió la nulidad de la medida ante el fiscal de Delitos Complejos, quien no accedió a la solicitud. Es por esto que, según anticipó el propio letrado, presentará el mismo pedido ante el Juzgado de Garantías, en busca de que la prueba pierda su validez.
En el expediente también estaban señalados en la causa dos parejas de hermanos, quienes también estuvieron frente a los hijos de Berardy pero no fueron reconocidos. Se trata de Gonzalo (26) y Damián (24) Barrios Chanta, y dos menores de 17 y 15 años. Los tres primeros están imputados con la misma calificación y el más chico es inimputable por su edad.
Fuentes ligadas al caso anticiparon que en las próximas horas recuperarán su libertad, aunque seguirán vinculados al expediente, al menos hasta que las próximas pericias determinen su inocencia.
Serán dos las pruebas importantes que el fiscal especial espera para avanzar con la investigación. Por un lado, otra rueda de reconocimiento que se realizará con una clienta que estaba en el comercio al momento del hecho. Aunque la mujer estaba en el locutorio del minimarket y no pudo reconocer a los dos primeros hermanos arrestados en una medida que se realizó a los pocos días del hecho.
En segundo término, dentro de 15 días Garay recibirá los informes finales sobre los resultados de los cotejos genéticas entre la sangre que les extrajeron a los imputados y los cabellos encontrados en una gorra que olvidaron los agresores en el negocio.
Pese al importante avance, la investigación deberá continuar en busca de encontrar al cómplice que presuntamente actuó esa noche trágica con el menor de 17 años.
