Franco Ábrego y uno de los hermanos, Marcos, quien fue condenado por una serie de entraderas.

El Campo Papa “está que arde por las noches”, contó atemorizado un vecino con años en la zona a este diario, para describir cómo se encuentra el asentamiento del oeste de Godoy Cruz luego del asesinato de Lucas Nahuel Ampuero (25) y la detención de Franco Cara Cortada Ábrego Díaz (26), el popular sicario de la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas (47), que tiene base en la zona desde hace más de 10 años.

El Sol habló con un hombre que asegura ser testigo del crimen de Ampuero. Detalló que vio al Cara Cortada con la víctima antes de ser ejecutada, quemada y desmembrada. La hipótesis principal sostiene que ambos mantenían conflictos, pero creen que hubo un encuentro previo en el que participaron otras personas y terminó con el joven padre privado de la libertad hasta recibir algunos disparos. Creen que los proyectiles que terminaron con su vida eran de una pistola calibre 9 milímetros, el arma preferida del Cara Cortada. Comprobar esa teoría no será una tarea sencilla: los pesquisas sólo hallaron el brazo izquierdo de Ampuero.

Los habitantes del complejo viven con miedo y aseguran que varios integrantes de la familia Ábrego Díaz “están metidos” en hechos de inseguridad y venta de drogas. Detallaron que las bandas juveniles se juntan cuando el sol ya no ilumina y planifican la comercialización de estupefacientes en pequeñas cantidades en diversos barrios del distrito Presidente Sarmiento. Se forman grupos de entre 8 y 10 integrantes y la mayoría están armados. El objetivo es ganar algunos ranchos y también defenderse de los rivales o la competencia. Los balas van y vienen durante la noche.

Las barriadas por recorrer son muchas. Desde las ubicadas en el llamado sector sur, con el inicio del enorme complejo La Estanzuela –cuna de narcos de mayor poder de alcance, como Los Pizarro–, pasando por el Irrigación, Puesta del Sol, La Esperanza II y III, Bicentenario, Foecyt, Los Toneles, Urundel, Sarmiento, Arausal, Udilem, San Andrés, San Vicente, La Paz, Solidaridad, Aconcagua, Los Glaciares, Vandor, Serrano, Suárez, Los Barrancos, Razquin y otras de la “zona sur” de la localidad. Todas forman parte del andar de las organizaciones. Se movilizan en motos de baja cilindrada y también en algunos vehículos “tuneados”. Llevan y traen la mercadería casi sin control. También esperan que los compradores lleguen a la vivienda donde tienen base. Como van cambiando cada día, “hacen correr la voz” para que se conozca el nuevo inmueble donde se realizaran los clásicos pases de mano.

Justamente, la familia Ábrego Díaz quedó en la mira de los detectives después del crimen mafioso de Ampuero. El Cara Cortada se entregó este lunes cuando el pedido de captura comenzó a viralizarse luego de una publicación de El Sol. No sólo buscaban a quien fuera sindicado como integrante  de Los Angelitos de la Yaqui, también a su madre, Nora Beatriz Díaz. Ampuero habría sido asesinado en la casa de la mujer y por eso los investigadores policiales y judiciales que responden a la fiscal de Homicidios Andrea Lazo la mantienen en la orden del día.

Además del condenado homicida, que ahora está imputado por una calificación que prevé perpetua, un hermano más grande al que apodan Paya –llamado Luis Alfredo Ábrego Díaz (29)– y dos más chicos, uno al que llaman Chucky y otro que fue atrapado el año pasado luego de una serie de entraderas en el oeste godoicruceño, forman parte de los marcados hombres más violentos de la familia. “Entran y salen de la cárcel por robos”, detalló una fuente policial consultada por este diario.

Hace pocos días, uno de ellos, identificado como Marcos Santiago Ábrego Díaz, de 23 años, fue condenado en una investigación que lideró durante semanas la fiscal de Robos y Hurtos Florencia Díaz Peralta.

Estaba preso con un cómplice llamado Ezequiel Díaz Quiroga por violentos asaltos ocurridos el año pasado. En uno de los hechos, la víctima fue una jueza. Terminaron condenados a la misma pena luego de reconocer los hechos que les imputaban.

Ambos  fueron detenidos a fines de julio del año pasado por una serie de asaltos al mejor estilo entradera cometidos en barrios tradicionales de Godoy Cruz. Actuaban durante la noche y se movilizaban en  un auto verde con detalles de pintura. Fueron efectivos de la División Robos y Hurtos de Investigaciones y de la Comisaría Séptima los que desarrollaron una pesquisa para terminar con la vida delictiva de los sujetos.

Lo cierto es que Marcos y su compañero de causa, Díaz Quiroga, fueron condenados en diferentes juicios abreviados por los robos que cometieron el año pasado. Recibieron seis años y ocho de meses de cárcel de prisión efectiva. Los asaltos que perpetraron tomaron trascendencia luego de una publicación de El Sol, en agosto del año pasado, que reveló que entre las víctimas había una jueza y su marido.

De acuerdo con fuentes judiciales, Díaz y Ábrego fueron hallados culpables por dos robos agravados, por el uso de arma y otro por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no se tiene de ningún modo por acreditada y por ser en poblado y en banda.

El hermano del Cara Cortada también tenía otras causas por tenencia ilegal de arma de fuego, hurto por ser perpetrado con escalamiento agravado por la intervención de un menor de 18 años, del 2018 y 2019, respectivamente, además de otra por robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por acreditado.

Se ordenó una serie de medidas probatorias para poder incriminar a los malvivientes con los hechos investigados, entre ellas, ruedas de personas. Díaz Quiroga fue señalado por una de las víctimas mientras la fiscal trabajaba en el caso.

Los dos delincuentes no actuaban solos. Contaban con la participación de un tercero que hacía de campana o conductor del vehículo en el que se movilizaban mientras daban el golpe. Marcaban las viviendas y esperaban a que sus moradores salieran para atacarlos. No fue detenido y se desconoce su identidad.

Dos de los asaltos por los que fueron sentenciados ocurrieron prácticamente a la misma hora en el barrio Trapiche. Las víctimas eran vecinas: en uno de los domicilios habitaba un taxista con su mujer y, en el otro, una jueza civil con su esposo, también abogado.

El primero en ser abordado fue el trabajador del volante. Dos hombres armados lo atacaron y lo metieron bajo amenaza a su domicilio. Su pareja también sufrió la violencia de los malvivientes. A los pocos minutos, los tiraron al suelo y exigieron que no se movieran. Con toda la escena a su disposición, cargaron un televisor de 24 pulgadas, un par de teléfonos celulares, una billetera con documentación varia y una caja de herramientas.

Casi el mismo tiempo, la banda atacó la vivienda de la jueza y su marido, ubicada enfrente de la primera escena. El hombre se encontraba en la puerta de su vivienda cuando observó la presencia del Chevrolet Corsa en el que se movilizaban los ladrones. 

Fue atacado a los pocos segundos y lo amenazaron con un arma de fuego “tipo pistola”. Le robaron 7.000 pesos y documentación. Con la magistrada y su pareja inmovilizados, se llevaron un TV pantalla plana, dos celulares, dos computadoras portátiles y 30.000 pesos.

Después de estos hechos, el personal policial comenzó a trabajar en la búsqueda de los delincuentes. Así fue como adjuntaron información sobre algunos hechos previos. Concluyeron que la banda actuaba en los barrios Trapiche, Fuchs, Giner y Mosconi, en las localidades de Gobernador Benegas y Trapiche y que estaban en la mira, al menos, por 10 asaltos.

Finalmente, a fines de julio, Díaz y Ábrego fueron capturados en zona de calles Perón y Salavina. Efectivos de cámaras identificaron el vehículo en el que se movilizaban y fueron tras ellos, logrando incautar el auto y otras pruebas que sirvieron para encaminar la instrucción.

Investigación abierta

Más allá de los Ábrego Díaz en particular, el caso Ampuero está en el centro de la escena investigativa por estos días. Se sabe que el joven de 25 años, padre de una niña y con su pareja embarazada de cinco meses, salió a las 19 del domingo 26 de febrero de la casa de su madre en calle Salvador Civit, en el barrio La Esperanza. Lo hizo en una moto Brava 110cc blanca.

Su familia sabía que iba a encontrarse con Ábrego. Desde ese momento, no lo vieron más. Creció la preocupación y el martes siguiente radicaron una denuncia por averiguación de paradero. La fiscal Lazo de Homicidios comenzó a trabajar en la causa y, por la información que analizaron los detectives, creían que estaban frente a un hecho de sangre.

Todo se confirmó el viernes 3 de este mes, cuando policías hallaron el brazo izquierdo de la víctima. Estaba quemado pero lograron distinguir un tatuaje del manga Dragon Ball que Ampuero lucía en esa extremidad superior.

El pedido de captura para dar con el Cara Cortada ya era una realidad a esa altura de la instrucción. Testigos habían visto ingresar a Ampuero a la propiedad del joven homicida (creen que cometió, al menos, seis asesinatos y en dos fue hallado culpable siendo menor de edad) y luego describieron que “salía humo” del domicilio.

La hipótesis sostiene que el joven fue asesinado y luego introducido en un tacho de 200 litros para tratar de reducir su cadáver. Luego, lo esparcieron detrás el ex autódromo Los Barrancos con el objetivo de eliminar cualquier tipo de rastro que pueda llegar a identificarlos.