Aunque se agravaron las penas, los conductores en estado de ebriedad con límites que sobrepasan el máximo tolerado siguen siendo un problema. En la madrugada del domingo, tres fueron detenidos en Capital y Guaymallén.

El primero de los aprehendidos fue frenado minutos después de las 6 en calles de Guaymallén.

Al hombre, de 32 años, lograron interceptarlo en el carril Ponce y Acceso Este. Iba a bordo de un Fiat Cronos. El alerta surgió por un llamado al 911, porque el conductor sufrió un accidente.

Cuando llegó la Policía, verificaron que estaba en buen estado de salud, pero destilaba un fuerte olor a alcohol.

El dosaje pertinente lo hundió: registró un 1,78 gramos de alcohol en sangre. Fue derivado a la Comisaría 35º y el vehículo quedó secuestrado.

Media hora después, un hombre de 25 años al volante de un Ford K circulaba por Azcuénaga y la lateral sur del Acceso Este cuando casi choca contra un móvil policial que estaba patrullando la zona.

El joven fue detenido y el control de alcoholemia dio un elevado 2,12 gramos de alcohol en sangre, lo que superaba ampliamente el nivel permitido por la ley provincial -0,5-.

El Ford Ka quedó en manos de la Policía y al conductor lo trasladaron a la comisaría 44º.

Minutos después de las 7, en Chile y Gutiérrez de Ciudad -pleno microcentro-, una patrulla verificó por qué una camioneta VW Saveiro, de color negro, se encontraba estacionada en medio de la calzada, con las balizas encendidas.

Cuando los agentes se asomaron, vieron que el conductor estaba en estado de ebriedad. La camioneta tenía una rueda pinchada.

El dosaje tampoco lo ayudó, puesto que reveló que tenía 1,16 gramos de alcohol en sangre.

El hombre de 37 años fue derivado a la comisaría 6º y, en consecuencia, el vehículo fue a parar a la playa de secuestros.