La investigación por el crimen durante un asalto de Juan Carlos Córdoba (72) avanzó en los últimos tres meses gracias a la labor de los detectives policiales y de la fiscalía de Homicidios, que identificaron a uno de los dos presuntos autores del hecho de sangre ocurrido en abril del año pasado luego de una serie de trabajos tecnológicos que lo ubicaron en la cárcel de San Felipe, precisamente en la celda 9 del pabellón 4A.

La mañana del 30 de junio, con orden de allanamiento en mano, los pesquisas de Investigaciones irrumpieron en la citada penitenciaría capitalina y le notificaron a Enzo Luna, un asaltante serial de 28 años, que lo iban a imputar por el ataque a tiros que sufrió el comerciante en su local dedicado a la venta y carga de matafuegos de calle Doctor Moreno, de Las Heras, la mañana del 26 del abril del 2021.

Una serie de videos de cámaras de seguridad fueron la prueba más destacada de la causa contra Luna, quien un día antes de la nueva imputación por homicidio criminis causa había sido condenado a 7 años y dos meses de cárcel por un par de asaltos, perpetrados después del ataque contra Córdoba, en Coquimbito, Maipú, y la Sexta Sección de Ciudad.

Pero, no sólo eso: trascendió que la fiscal de Homicidios que instruye el expediente por el crimen, Claudia Alejandra Ríos, envió una compulsa a la Unidad Fiscal de Delitos Económicos porque supo en plena investigación por el caso Córdoba que Luna cometía estafas desde la penitenciaría.

Ver también: Identificaron a uno de los dos sospechosos de matar al comerciante de Las Heras

Los sabuesos de Investigaciones descubrieron que, utilizando un modus operandi particular, a través de su teléfono celular, desde la cárcel actuó en diversos fraudes con la venta de termotanques, aceitunas y hasta acolchados.

Supieron, además, que mientras se encontraba en situación de encierro por los citados hechos de inseguridad ocurridos en agosto del año pasado mantenía contacto con una tía y le había pedido que guardara unos termotanques en su casa “para unas cabañas”.

En un principio, la mujer no quiso saber nada con la maniobra, pero, luego, el sospechoso de matar a Córdoba le prometió 10.000 pesos en efectivo a la mujer a cambio de la “gauchada” de ocultar los artefactos en su vivienda, lo que motivó que cambiara de opinión a los pocos segundos.

Un detalle que no fue menor para los detectives es que el malviviente se movía con varios chips de teléfono dentro del penal, más allá del “oficial” que les permiten tener a los reos.

Esto porque, de acuerdo con información que llegó a los pesquisas, Luna escondió dentro de su boca una tarjeta SIM mientras era allanado. El objetivo, tal como él mismo les contó a otros reclusos en la prisión, era que no descubrieran su forma de actuar ni las estafas que habría estado cometiendo.

Además de la nueva causa por presuntas estafas, trascendió que Luna quedó más comprometido con el asesinato del septuagenario luego de que le notificaran la constitución de querellante de parte de la familia de la víctima.

Fuentes de la causa detallaron a El Sol que el abogado querellante Lucas Fallet notó durante el acto procesal que Luna llevaba puesto un par de zapatillas blancas de iguales características a las que se detectaron mientras analizaban las imágenes de las cámaras de seguridad ubicadas cerca del negocio de calle Doctor Moreno, cuando observaron a los dos sospechosos de matar al comerciante llegar y luego huir de la escena.

Sobre esto, las fuentes agregaron que el letrado también vio que Luna tenía agujeros en el lóbulo izquierdo de la oreja, lo que evidenció que solía llevar aros mientras se encontraba en la calle.

En los fotogramas analizados durante la instrucción de la causa, uno de los presuntos autores, el que vestía campera roja –Luna de acuerdo con la hipótesis fiscal– tenía un aro tipo “brillante” en ese citado sector de la oreja.

Fallet solicitó que se les tomen fotografías a las zapatillas y las orejas para que se deje constancia en la causa. “El calzado que tenía en la cárcel era el mismo que usó antes del crimen del comerciante”, confirmó un investigador consultado por este diario.

Así las cosas, con todas las pruebas prácticamente incorporadas, el Ministerio Público solicitará la prisión preventiva contra Luna una vez terminada la feria judicial de este mes. Al mismo tiempo, se continúa trabajando para intentar capturar al otro sujeto que participó en el asalto fatal.

Ver también: Asaltante serial: los antecedentes del acusado de asesinar para robar en Las Heras

Enzo Luna quedó detenido por el crimen de Juan Carlos Córdoba el 30 de junio por la mañana. Los sabuesos de Investigaciones lo allanaron y le notificaron que iba a ser imputado por homicidio criminis causa, que prevé prisión perpetua en caso de ser hallado culpable en un debate oral.

Por las pruebas sumadas en la causa, fue identificado como uno de los autores del crimen del comerciante. La víctima abrió su local de calle Doctor Moreno y recibió la visita de dos hombres que simularon ser clientes.

Llevaban un matafuego de “carnada” para ganar confianza y así quedaron registrados en una serie de cámaras de seguridad de la zona. Uno vestía campera roja y el otro azul. Al parecer, la víctima ofreció resistencia y le dispararon dos veces a corta distancia. También le dieron algunos golpes.

Una hija de Córdoba escuchó las detonaciones y llamó al 911. El hombre quedó internado en el Hospital Central y falleció 99 días después. Nunca pudo recuperarse de las lesiones que sufrió.

El caso se trabajó bajo estricto secreto y lograron identificar a Luna. Este sujeto había sido detenido por asaltos y el juez Gabriel Bragagnolo homologó un acuerdo de juicio abreviado entre la defensa y la fiscalía lo sentenció a 7 años y dos meses de cárcel, justo un día antes de su nueva imputación por el hecho más grave.