A partir del martes un jurado popular comenzará a juzgar al israelí Nicolás Gil Pereg, también conocido como Gilad Saroussy o Floda Reltih. Esos tres nombres fueron los que usó a lo largo de su vida el acusado del doble crimen de su tía y su madre, Pirhya Saroussy y Lily Pereg, ocurrido en los primeros días de 2019, en Guaymallén.
Ahora, su identidad se esconde detrás de su comportamiento de gato, el cual demostró en diferentes episodios que ha protagonizado desde que está en la cárcel y que también exhibió en distintas audiencias judiciales, al menos, en las que había presencia de la prensa.
Se trata de uno de los debates que mayor expectativa ha generado en los últimos tiempos en la provincia, que justamente tratará un caso resonante y que captó atención internacional. Incluso, el proceso será seguido de cerca por medios de comunicación de Australia, Israel y Estados Unidos.

Existe cierta incertidumbre acerca de la conducta con la que Pereg enfrentará el juicio. Fuentes judiciales aseguraron que la jueza técnica, Laura Guajardo, del Tribunal Penal Colegiado Nº 1, no tendrá contemplaciones con el acusado: en caso de que se altere y empiece a maullar, como lo ha hecho en otras oportunidades, el juicio se realizará sin su presencia.
Es más, el israelí podría ausentarse desde el comienzo del debate, ya que durante la audiencia de selección de jurados que realiza este lunes en la Sala 15 del flamante Polo Judicial, la magistrada le iba a consultar al imputado si desea estar presente a lo largo del proceso. Si su respuesta es negativa, lo seguirá a través de una pantalla, en una celda, y sólo se apersonará cuando el jurado dicte el veredicto.
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Se espera que el juicio tenga una duración de siete días: el martes se “inaugurará” con los alegatos de apertura, el miércoles empezarán a desfilar los casi 50 testigos citados y exactamente una semana después se realizarán los alegatos de cierre y los doce ciudadanos que conforman el jurado pasarán a deliberar, para luego dar el veredicto.

En lo que a materia penal se refiere, también será un debate especial y distinto. A diferencia de otros casos similares, la defensa no saldrá a intentar convencer al jurado sobre la inocencia de su cliente.
Al contrario, los representantes legales de Pereg -Maximiliano Legrand, Lautaro Brachetta y Sebastián Garro- coinciden con la parte acusadora y la querella acerca de la autoría por parte del israelí. Pero intentarán demostrar que su cliente es inimputable, debido a que padece trastorno mental que afectó su juicio al cometer el hecho de sangre.

Para esto, será clave el perito de parte Mariano Narciso Castex, reconocido médico legista y psiquiatra, que participó en investigaciones relevantes en el país, tales como las de Alberto Nisman, Ricardo Barreda, Nora Dalmasso, el padre Grassi y Carlos Menem Jr, entre otros.
En la vereda de enfrente, el fiscal en jefe de Homicidios Fernando Guzzo y la fiscal de instrucción Claudia Ríos -quien lideró el expediente- buscarán convencer al jurado de que Pereg fue totalmente consciente de sus actos y que su personalidad de gato es un acting a través del cual intenta zafar de una condena a prisión perpetua, tal como lo prevé los delitos por los que se encuentra imputado: homicidio agravado por el vínculo y homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Los testigos clave
En total, son 47 los testigos que fueron citados para el juicio contra el israelí y que declararán a lo largo de cinco días. Policías de Investigaciones, peritos, vecinos y allegados de Pereg y familiares de las víctimas serán parte del variado grupo que responderá ante las partes.
Para la defensa, los testigos estrella serán sus dos peritos de parte: el mencionado Castex y el psicólogo Guillermo Messina. Para estos especialistas, Pereg padece de parafrenia (psicosis delirante crónica) y licantropía clínica, un trastorno psicopatológico que se caracteriza por la alucinación de ser un animal, en este caso, un gato.
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Mientras que la Fiscalía buscará refutar la teoría de Castex y Messina a través de los peritos oficiales del Cuerpo Médico Forense (CMF) que analizaron al acusado.
De acuerdo con esos peritajes, el israelí presenta un posible estado defectual de probable origen psicótico y un trastorno esquizotípico de la personalidad, que se caracteriza por comportamientos excéntricos y la dificultad de relacionarse con las personas. Pero, más allá de eso, consideran que fue consciente de sus actos al momento del hecho de sangre.

Por su parte, también declararán personas que fueron cercanas a Pereg desde su llegada a Argentina y que describirán los cambios que fue sufriendo en su personalidad a lo largo del tiempo.
Entre estos se encuentra la novia que tuvo cuando vivía en San Martín, socios de negocios y hasta se leerá la declaración que realizó en el expediente el fallecido dueño la conocida armería mendocina “El Tirolés”, donde el israelí compraba y guardaba sus armas de fuego.
Otros testigos de relevancia también se encuentran funcionarios policiales que fueron claves en la investigación, tales como el comisario José Vega, jefe de la Dirección de Investigaciones, el entonces titular de la División de Búsqueda de Personas, Raúl López, y también personal de la Policía Científica y de la Escuela de Adiestramiento Canino de Mendoza (Escam), que participaron de los rastrillajes para dar con los cadáveres de las víctimas.
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En tanto, a través de videoconferencia declararán un hermano de las mujeres y tío del acusado, desde Israel; mientras que desde Australia lo hará el esposo de Lily Pereg.
Para esto, se instaló una cabina de traducción, que también tendrá como propósito transmitir el juicio en inglés para familiares de las víctimas y medios de comunicación internacionales.
Las alternativas que tendrá el jurado
Como suele suceder en la mayoría de los juicios por jurado, los doce ciudadanos tendrán diferentes alternativas por las cuales deberán deliberar y llegar a un veredicto.
Claramente, la Fiscalía solicitará un veredicto de culpabilidad bajo la calificación con la que Pereg llegó a juicio y que prevé como única pena la reclusión perpetua.
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Pero la defensa propondrá dos opciones: una será la de declarar a su cliente inimputable y la otra que se lo halle culpable del delito de homicidio agravado por el vínculo y homicidio agravado por el uso de arma de fuego con circunstancias extraordinarias de atenuación, debido a su estado mental.
En ese caso, la escala penal será de 8 a 25 años de prisión, como un homicidio simple, y será la jueza Guajardo quien le deberá imponer la pena que considere correspondiente, durante una audiencia de cesura posterior al veredicto del jurado.
El doble crimen
Pyrhia Saroussi y Lily Pereg, de 64 y 54 años, arribaron a Mendoza el viernes 11 de enero del 2019. Ambas solían viajar juntas con fines turísticos y también decidieron venir a la provincia para visitar al hijo de la mayor, Gilad.
Las mujeres alquilaron un departamento en el centro de Ciudad, situado sobre calle España y el sábado 12 salieron junto a Pereg. Los tres tomaron un colectivo para dirigirse a la casa del hijo de Pyrhia, localizado frente al Cementerio de Buena Nueva, en Guaymallén.

Después de eso, las hermanas no volvieron a ser vistas. El mismo Pereg fue el encargado de radicar la denuncia por la desaparición de las mujeres y, con el pasar de los días, se transformó en el principal sospechoso del caso.
Las mujeres fueron buscadas a lo largo de dos semanas, en las que reinó la incertidumbre y se manejaron diversas hipótesis. Si bien la mira de los pesquisas policiales y judiciales siempre estuvo puesta en Pereg, no había pruebas contundentes que motivaran su detención.
Pero esa situación cambió cuando canes de Escam hallaron un rastro hemático en el predio en el que residía el israelí. Las mismas fueron cotejadas con ADN levantado en el departamento donde se hospedaban las mujeres y se constató la sangre encontrada pertenecía a las víctimas, por lo que Pereg fue detenido el viernes 25.

Al día siguiente, el sospechoso fue imputado por la fiscal Ríos y, horas después, los cuerpos de Pyrhia y Lily fueron hallados en la vivienda de Pereg.
Los restos de las hermanas habían sido enterrados, tapados con piedras y tierra, en un sector de la propiedad que estaba en construcción. Allí también dieron con sus pasaportes y otras pertenencias.
Tras el hallazgo de los cadáveres y la encarcelación de Pereg, el caso se transformó en una dura batalla judicial entre la Fiscalía y la defensa, por la imputabilidad o no del acusado. Más allá de las trabas y dilataciones en el proceso, el expediente llegó al debate y en la próxima semana se definirá el futuro de Pereg.
