La conmoción en las inmediaciones de la pizzería Trento de San Juan y Lavalle no cesa. Los comerciantes de la zona aún mantienen una mezcla de angustia y temor por lo ocurrido el martes, cuando uno de los socios del conocido restaurante ultimó a balazos a un ladrón que lo asaltó en su casa, ubicada justo al lado del local. Mientras tanto, la Justicia continúa la investigación y ayer sumó un dato que podría ser clave. Las pericias arrojaron que el comerciante habría efectuado cinco disparos, por lo que aún no está definido si recaerá o no homicidio en la legítima defensa (no contempla penas condenatorias), ya que podría presentarse que actuó en exceso, que tipifica la misma pena que el homicidio culposo (ver aparte).

    La causa, que comenzó a ser instruida por la Oficina Fiscal Nº1 de Ciudad, quedó ayer pura y exclusivamente en manos del fiscal de Flagrancia Carlos Torres. El magistrado deberá definir en las próximas horas cuál será la imputación para Juan Armando García (71), el autor de los disparos que terminaron con la vida de Tomás García (38). De todos modos, fuentes consultadas aseguraron a El Sol que, sea cual sea la acusación, el empresario gastronómico no será detenido. “El hombre tiene una buena conducta y no posee antecedentes. Además, el caso ocurrió en una clara situación de robo”, explicó una alta autoridad policial.

    Según informaron algunos efectivos policiales que participaron del procedimiento en la escena del hecho, dos de los impactos fueron a parar al cuerpo del occiso, otros dos terminaron incrustados en la puerta de ingreso al departamento y un quinto habría sido disparado al aire. Los policías aseguraron que las pericias “deberán indicar cuáles proyectiles hirieron al ladrón”. “Es distinto si el hombre agredió al delincuente con el primer tiro o con el último. Con esto, claro, se puede definir si hubo o no legítima defensa o exceso”, comentó uno de los uniformados. El caso permanece bajo un estricto secreto de sumario. Tanto el personal de la Oficina Fiscal Nº1 de Ciudad como otras fuentes consultadas aseguraron que no se podían dar a conocer detalles del caso para no entorpecer el desarrollo de la pesquisa.

    NO SERÁ DETENIDO. Tal como se informó en la edición de ayer, el hombre declaró en horas de la tarde en la dependencia judicial de la Comisaría Tercera ante el fiscal Torres y luego quedó en libertad, ya que todo indicaría que actuó en legítima defensa. No obstante, luego de la testimonial de García quedaron algunas puntos dudosos. “Hay cosas que están confusas y que el hombre no podía aclarar porque presentaba un fuerte estado de shock”, relató un efectivo policial. Una de las preguntas que quedaron en el aire fue si el delincuente alcanzó a empuñar o no el cuchillo. Esto servirá para determinar la legítima defensa, ya que la víctima debería responder la agresión con el mismo elemento empleado por el atacante (ver aparte).

    La clave para continuar la pesquisa estará en los resultados de las pericias de Policía Científica, que estarían recién en un par de días. En el informe, los sabuesos deberán explicar la dirección de los disparos, como así también el orden de los impactos, detallando cuáles fueron los que hirieron de muerte al ladrón. Así, el fiscal decidirá si la calificación del hecho pertenece a un caso en la legítima defensa o de exceso en la legítima defensa.

    EL CASO. El hecho ocurrió en el tercer piso del edificio de calle San Juan 1039, colindante con la pizzería Trento. Juan Armando García es uno de los dueños, junto a su hermano. Cerca de las 12, el hombre llegó a su casa y, al ingresar, fue asaltado por un delincuente que tenía, entre sus pertenencias, un cuchillo. Allí se originó una pelea cuerpo a cuerpo que terminó cuando el dueño de casa efectuó los tiros. Dos de ellos terminaron en el pecho del ladrón, que fue trasladado al Hospital Central, aunque falleció antes de ingresar. Según trascendió, el asaltante se llamaba Tomás García y tenía un frondoso prontuario en hechos delictivos, con fuga de una comisaría incluida.