Ricardo Alfredo Osorio Moyano (34) es conocido en algunos asentamientos guaymallinos como el Violín. El viernes 21 de abril, a las pocas horas de haber sido marcado como autor del asesinato durante un asalto del joven trabajador Juan Vela (30) en su casa del loteo Quatrini, en la localidad de Puente de Hierro, fue capturado por efectivos de la División Homicidios de Investigaciones luego de una persecución.
El fiscal Gustavo Pirrello lo tenía en la orden del día porque las primeras testimoniales que recibieron lo ubicaban saliendo en la escena del crimen llevándose la moto de la víctima, una Gilera 200 negra, la noche del jueves 20.
Pero los detectives necesitaban más pruebas para sostener en el futuro la imputación de homicidio criminis causa (matar para lograr la impunidad de otro hecho), además del hallazgo de la moto y un arma de fuego que, se sospecha, fue la utilizada en el ataque. Y por eso el trabajo de Policía Científica se transformó en una de las claves.
La información a la que accedió El Sol sostiene que en el teatro del hecho fue hallado un teléfono celular de la víctima. Científica resguardó el aparato para ser peritado y las conclusiones a las que arribaron los pesquisas sirvieron para también situar al Violín Osorio Moyano en la casa de Vela, debido a que le hallaron rastros dactilares que sirvieron para cotejar con los del sospechoso.
Cuando se produjo la detención de Osorio, se hizo la comparación correspondiente y el resultado fue positivo, es decir, dedujeron que el Violín también quiso sustraerle el celular pero no lo consiguió, por la resistencia que ofreció la víctima.
Justamente, la hipótesis del investigador judicial sostiene que Vela fue sorprendido por el malviviente mientras se encontraba en su vivienda y forcejó con él para evitar el robo de sus pertenencias. Sin embargo, Osorio Moyano logró su objetivo cuando accionó a corta distancia el arma de fuego que portaba. El proyectil impactó en el tórax de la víctima y el agresor escapó con la moto de su vivienda.
Un vecino observó al malviviente huir de la escena y otros testigos escucharon la detonación de la pistola. Entre ellos se encontraban la suegra y la esposa de la víctima, quienes permanecían en otra casa a pocos metros del lugar.
Cuando llegaron rápidamente a la propiedad, encontraron a Vela agonizando. Lo subieron a un vehículo y fue trasladado al microhospital de Puente de Hierro, ubicado a unos 200 metros hacia el oeste del inmueble donde ocurrió el hecho de inseguridad. Sin embargo, los médicos poco pudieron hacer para salvarle la vida y terminaron
Soprendido
El crimen de Juan Vela generó indignación vecinal porque fue durante un asalto. La víctima vivía a poco más de 50 metros de la Subcomisaría Puebla, con su mujer y una pequeña hija de dos años, y fue atacada por un solitario malviviente que buscaba robarle pertenencias la noche del jueves 20 de abril. Le dispararon con un arma calibre 22 y le sustrajeron su moto, la que utilizaba para ir a trabajar en una finca.
Al otro día, los detectives de Homicidios ya tenían identificado al sospechoso. Ricardo Alfredo Osorio, conocido como el Violín, fue el hombre apuntado. Lo ubicaron por cometer diversos hechos en la zona de los asentamientos Grilli y Evelin, por donde se movía cotidianamente.
Lo encontraron en esos sectores al otro día del hecho, gracias a un grupo de vecinos que se mostraron cansados de atropellos que cometía y fueron tras él. Los investigadores hablaron con su pareja pero poco pudo aportar. Con el paso de las horas, fue detectado circulando en una bicicleta robada. Llevaba una mochila y los policías fueron tras él.
Capturarlo no fue una tarea sencilla: ofreció resistencia e intentó llevarse a un niño para usarlo como escudo, pero no lo consiguió gracias a la rápida reacción de su madre. Finalmente, los policías lograron terminar con su huida. En la mochila que arrojó llevaba un arma y algunas dosis de droga. A las pocas horas de su detención, los detectives hallaron la moto de la víctima, oculta entre unos matorrales.
Cuando se realizó la necropsia, los forenses rescataron el plomo que terminó con la vida de la víctima para realizar una comparación balística con el arma incautada. A pesar de conseguir la prueba, el proyectil estaba deformado y fue imposible determinar si el arma incautada fue la utilizada para asesinar a Vela.
Por eso, el hallazgo de la huella del Violín en el teléfono celular de la víctima se transformó en, quizás, la prueba más importante del expediente.
